Los uros vuelven al pasto de la prehistoria

R.P.B. / Salgüero
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Desembarcan en la paramera castellana 27 toros con adn del Paleolítico • Este proyecto pionero se completará con caballos przewalski y bisontes

Las primeras reses en reconquistar el suelo burgalés. - Foto: Ricardo Ordóñez (ICAL)

No ha sido un viaje de 1.500 kilómetros el que han hecho los 27 uros que desde ayer pastan ya en la comarca de Juarros. Ha sido una travesía en el tiempo. Un viaje de millones de años: los ancestros de estos esbeltos y exóticos ejemplares bovinos, de impresionante cornamenta, hollaron esta tierra burgalesa cuando el hombre que se cobijaba en las cuevas de Atapuerca trataba de darlos caza para poder alimentarse y vestirse. Había expectación enSalgüero de Juarros ante la llegada de estos animales, los primeros en poblar las 800 hectáreas que van a conformar la primera reserva paleolítica de Europa, proyecto ambicioso que pretende recrear la fauna existente cuando el Antecessor vivía en esta tierra y que se completará antes de Semana Santa con la llegada de bisontes y de caballos przewalski, según anunció ayer Eduardo Cerdá, componente del proyecto ‘Paleolítico Vivo’.
La primera remesa de esta variedad de toro casi extinguida, de la que Julio César decía en sus memorias que eran grandes como elefantes (pueden sobrepasar los 1.000 kilos) desembarcó con ciertos problemas.De los dos camiones que transportaron a los animales desde la reserva holandesa Slikken van Flakkee sólo un grupo lo hizo con naturalidad, descendiendo al pasto como si siempre hubiese sido su territorio; no sucedió lo mismo con el resto, que quizás atemorizado por el numeroso público, rezongó e hizo sudar la gota gorda a los que intentaban sacarlos de su cobijo. Cuando, después de un largo rato, lo hicieron, echaron a trotar en manada y se perdieron campo a través, reconquistando un terreno que fue suyo durante miles de años.
«Miles de años después se cumple el objetivo de recrear la fauna primigenia que había en los cazaderos de Atapuerca», dijo Cerdá. Los diez caballos Przewalski que vendrán de Francia se reproducirán en esta reserva, todo un hito, en palabras del miembro de ‘Paleolítico Vivo’, ya que apenas quedan 1.500 y está en peligro de extinción. Cuando a estas dos especies se sumen los bisontes (de los que no hay más de 6.000 en el mundo), que será ya en primavera, comenzará a explotarse turísticamente el proyecto.
Según anunció Cerdá, su idea es poder enseñar esta reserva de la misma manera en que se visita un safari, esto es, de manera guiada y en todoterrenos, para que los visitantes puedan disfrutar de cerca y en estado salvaje a estos animales con adn prehistórico. Aunque destinado a todo el público, la iniciativa quiere acercarse especialmente a quienes visiten los yacimientos de Atapuerca o el Museo de la Evolución Humana.
Hacer un viaje turístico a esta reserva única y pionera en Europa costará en torno a 8 euros y supondrá trabajo para una veintena de personas.«Queremos que la gente pueda comprobar el comportamiento de la fauna de Atapuerca. Lo que estamos haciendo en Burgos no existe en ningún punto de Europa». Esta aventura tendrá su complemente gastronómico, ya que la carne de los animales que se tengan que sacrificar podrá pasar a la mesa de los negocios hosteleros de la comarca, que podrán así ofrecer en sus menús carne del paleolítico.