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Enemigo del crimen perfecto

R. Pérez Barredo / Burgos
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Aitor Curiel, decano de la Facultad de Criminología de la Universidad Isabel I, participa en numerosos casos de crímenes actuales y antiguos, forma a agentes del FBI y ha sido el primero en demostrar la validez científica de las huellas de la oreja,

El criminólogo y forense, en las dependencias de la Universidad Isabel I de Burgos. - Foto: Patricia

«No existe el crimen perfecto», dice Aitor Curiel López de Arcaute, criminólogo y forense por cuyas manos pasan a diario casos de crímenes que son portada en los periódicos y otros que lo fueron hace siglos. Decano de la Facultad de Criminología de la Universidad Isabel I, radicada en Burgos, ha sido el primero en demostrar la validez científica de las huellas de la oreja y ha participado, invitado por el FBI, en la formación de agentes de policía latinoamericanos en la Academia de Quantico, en el Estado de Virginia. Además, es asiduo invitado a programas de televisión  como Espejo Público, de Antena 3, y colaborador habitual de Cuarto Milenio y de La Sexta cuando la opinión de un experto en Criminología o Medicina Forense se ha requerido.

Recientemente ha formado parte de la comisión de investigación que ha tratado de determinar, dos siglos después, si el general Prim murió asesinado o víctima de las heridas provocadas por el atentado que sufrió tres días antes de morir. A través de una autopsia virtual (o virtopsia) del cuerpo momificado del estadista tarraconense y de un estudio documental, histórico y criminológico, el grupo investigador llegó a la conclusión de que el militar y político liberal español, que estuvo siempre rodeado de enemigos, no falleció por estrangulamiento, como sostenía hasta ahora una teoría, sino por un shock séptico provocado por las citadas heridas. «Empleamos las técnicas del siglo XXI para resolver un magnicidio acaecido dos siglos antes. No hay crimen perfecto. Eso lo tenemos claro. Puede haber investigaciones imperfectas o pendientes de completar. El criminal siempre deja algo o se lleva algo. Es cierto que la verdad se aleja según va pasando el tiempo, pero siempre queda algo, de tal manera que siempre hay un hilo del que se puede tirar y permitir resolver un caso».

Dice Curiel que la criminología es una ciencia. Pero que, como tal, tiene una parte deductiva y de arte. «La intuición es importante. La cabeza del profesional es fundamental. Las técnicas son infinitas pero si tú no has pensado en analizar, por ejemplo, un pelo, quizás no llegues a resolver el caso. Siempre hay que pensar qué buscar dependiendo del tipo de caso; de qué hilo tirar.En este sentido, son muchas las ciencias que se complementan a la hora de investigar un caso: desde el punto de vista psicológico, sociológico, biológico, genético, toxicológico, jurídico... Todas se complementan, pero dentro de una sola persona o de un equipo multidisciplinar cuya principal ventaja y capacidad es su cabeza.

Aitor Curiel es continuamente solicitado por particulares, sean de acusación o defensa. «A menudo buscan una opinión, una asesoría interna, que estudie el caso y les oriente sobre las pruebas a solicitar, qué testimonios, qué significan determinadas pruebas... En otras ocasiones nosotros mismos realizamos determinadas pruebas. No quiero que suene pretencioso, pero muchos, muchísimos casos conocidos a nivel nacional, acaban pasando por mis manos».

El crimen de San Juan de Valladolid, el caso de Marta del Castillo, el de la niña Assumpta, el del parricida José Bretón e incluso el triple crimen de Burgos han contado con la participación del criminólogo y forense Aitor Curiel.

El otograma. Una de las investigaciones que más prestigio y renombre le han dado a Curiel es haber sido el primero en avalar científicamente las huellas de la oreja. «Conseguí confirmar que no hay dos orejas iguales. Hice una propuesta de sistema de clasificación, que no existía, a nivel mundial, y fue confirmada científicamente».  Ahora se usa con frecuencia en España y ha servido para usarlo como prueba y lograr la condena de más de cien delincuentes, la mayoría ladrones de viviendas que apoyaban su cabeza en la puerta de sus víctimas para saber si no había nadie o cuánta gente había dentro. «La oreja tiene dos sistemas de identificación: la otomorfología (forma de la oreja) y el otograma (la huella de la oreja). Este sistema es un complemento más, como la huella dactilar».

Esa técnica le abrió a Curiel las puertas de la prestigiosa Academia de Quantico, la escuela del FBI, de donde es profesor externo y donde forma a agentes de policía, principalmente latinoamericanos, en español.

Asegura el decano de la Facultad de Criminología de la Universidad Isabel I que el índice de resolución de casos de las fuerzas y cuerpos de seguridad delEstado en España es muy alto, superior al 85 o el 90 por ciento. «Y el resto será cuestión de tiempo. De todas formas, en ese resto de casos, la policía puede saber lo que ha pasado, lo que no significa que lo puedas demostrar o que puedas convencer al juez. Estamos en un sistema garantista de justicia. No es que la policía sea torpe, sino que tenemos un sistema en que, a la mínima duda, absuelve».

La costilla del apóstol

En la actualidad, Aitor Curiel se halla inmerso en una investigación fascinante. A petición del Ayuntamiento de Paredes de Nava, en Palencia, se ha creado un equipo que va a intentar confirmar que una de las reliquias que esta localidad conserva -una costilla- pertenece realmente al apóstol Santiago. «Vamos a realizar un estudio para comprobar que, en efecto, es así». Forman parte del equipo los mejores forense del país: Lorente, Bermúdez de Castro, Etxeberría... En este momento están recabando todas las autorizaciones.

Una vez las obtengan, habrá dos fases de investigación: «La primera, sobre la propia costilla: confirmar que es una costilla humana, si pertenece a un varón y si pertenece cronológicamente, a partir de la prueba del Carbono 14, a la época del apóstol.Si esa fase es positiva, la segunda consistirá en hacer una comparación con los restos que se conservan en la catedral de Santiago de Compostela. Es una investigación muy bonita que tiene un alto interés histórico y cultural. Y para el pueblo de Paredes sería importante, ya que está a unos kilómetros del Camino de Santiago», concluye.