Un paseo de estreno hacia la tradición

I.M.L.
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El proyecto del cotarro moradillense inició el pasado fin de semana sus visitas guiadas

Un paseo de estreno hacia la tradición

Madrugando un poco para aprovechar la jornada, Jesús Cabrero y Mari Carmen Muñoz viajaban desde Segovia hasta Moradillo de Roa para ser los primeros en aprovechar las nuevas visitas guiadas a su cotarro. Ellos no sabían que iban a estrenar esta nueva oferta enoturística pero han contando con una ventaja al ser los primeros. «Así es como si hubieseis tenido una visita privada, porque la idea es que los grupos sean de al menos diez personas», les comentaba Agus González, que va a ser la encargada de atender a las visitas. Acompañados de Marta Sanz, una joven moradillense que se implicó en este proyecto de recuperación desde sus inicios, el pequeño grupo ha recorrido Moradillo, por sus calles y bajo tierra, para empaparse de la cultura del vino que han recuperado allí.

Tras un visión inicial de los cómo y los porqué que dieron lugar a esta iniciativa, gracias a la exposición que se ha montado en el propio Ayuntamiento de Moradillo, los visitantes iban con sus anfitrionas al lagar del tío Santos, restaurado y listo para recibir a los turistas, con todos los elementos propios de su función en otro tiempo. Allí se descorcha una botella del vino de pueblo El Cotarro, elaborado de la forma tradicional y con uva albillo, mientras se aprenden vocablos, formas de prensar los racimos y hasta el significado de «joder la marrana», que ya es una frase hecha del acerbo castellano.

Después de recorrer el pueblo a ras de suelo, toca bajar a sus profundidades y sentir de primera mano lo que representa una bodega subterránea tradicional. «Esto está muy bien, impresiona», no deja de repetir Jesús mientras él y Mari Carmen preguntan y comentan todo lo que se les ocurre. En las galería, lejos de los rayos solares, las tradiciones se quieren mantener vivas y se invita a los visitantes a tomar un trago de clarete a porrón e, incluso, se baja a una bodega con la única iluminación de las velas «para tener la misma sensación que nuestros antepasados» puntualiza Marta Sanz. Esas oquedades ganadas al terreno con mucho esfuerzo es lo que más impresiona a los foráneos. «Yo había estado en las de Baltanás, pero estas no tienen nada que ver», asegura Jesús, mientras que Mari Carmen reconoce que para ella era la primera vez que estaba en una bodega subterránea.
Este inicio tímido de las visitas guiadas les sirve a los organizadores de ensayo general para los grupos que vendrán más adelante. «Para mayo ya tenemos reservas y esperamos que con el buen tiempo y el boca a boca la cosa se anime», apunta Agus González. Los que estén interesados en reservar su visita, pueden hacerlo directamente a través de la página web.


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