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Un 15% de las empresas burgalesas mejora resultados en 2020

G. ARCE
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El peso estratégico de la industria, una menor dependencia del turismo y una gestión conservadora de la solvencia han permitido que 3 de cada 10 empresas salven su facturación

La logística es uno de lo sectores que más actividad ha tenido en el año de los confinamientos. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

La manida frase de que ‘de toda crisis, nace una oportunidad’ no es una declaración de intenciones sino una realidad, al menos en Burgos. Solo así se explica que un 15% de las empresas que operan en la provincia hayan mejorado sus resultados en plena pandemia porque han reaccionado a las adversidades, se han sabido adaptar a las mismas o ya estaban preparadas para afrontar un momento tan excepcional como el que vivimos. Otro 30% también ha tenido el mérito de resistir y aguantan sus números y un 55% ha visto empeorar su situación. Dentro de este último grupo, tan solo un 10% se encuentra a día de hoy en una situación crítica y con alto riesgo de desaparición o de adquisición, principalmente, porque en la mayoría de los casos ya arrastraban problemas de viabilidad previos a que el coronavirus hiciese su aparición.

Los porcentajes mencionados son fruto de un trabajo de campo realizado por la asesoría empresarial burgalesa Velázquez y Tomé, tomando como referencia los balances a cierre de ejercicio de sus más de trescientos clientes en cartera, pymes y empresas familiares repartidas por todos los sectores productivos de la economía provincial y también nacional.

Estos resultados, reflexiona el economista y asesor de empresas Adolfo Tomé, se sostienen gracias al gran peso y a la calidad de la industria local (factor diferenciador con respecto a buena parte del resto de provincias), el mantenimiento de la demanda de los productos que se fabrican en Burgos, la menor incidencia del turismo en la economía provincial y, por qué no decirlo, "ese carácter más conservador del empresariado que ha garantizado la solvencia de las empresas" en los peores momentos.

Las que han crecido en este aciago 2020 se focalizan, principalmente, en el ámbito sanitario, el logístico y también el de la construcción, sobre todo el vinculado a las reformas y la rehabilitación, así como el comercio de bricolaje y del equipamiento del hogar.

En el lado contrario se encuentra la hostelería, el sector más castigado sin duda alguna en los últimos 14 meses, aunque con la particularidad, subrayan, de que bares, restaurantes u hoteles bien financiadas sobrevivirán a la catástrofe y los que no, desaparecerán o se venderán. "Las empresas bien gestionadas van a tener dificultades pero superarán la situación", subrayan.

El comercio también sufrirá una criba importante porque llegó a la pandemia ya en crisis, por los cambios de hábitos de consumo y la irrupción del comercio electrónico, a la que una parte del sector ha renunciado o llega tarde.

Pese al clima de pesimismo generado por la crisis sanitaria, sorprende que muchas empresas han aprovechado el momento para seguir invirtiendo, "lo que ha confirmado su apuesta por mejorar en los peores momentos y, a la vez, ha generado economía en las empresas de su entorno".

Financiación. 

En Velázquez y Tomé se marca una clara diferencia entre la mayor parte de 2020 con lo ocurrido en marzo del pasado año, cuando la declaración del estado de alarma generó "mucha incertidumbre e incluso miedo" en todos los niveles. A los pocos días, despertó la financiación bancaria, "algo que no ocurrió en la crisis de 2008, cuando se cortó el grifo del crédito, aumentó la morosidad, comenzó a aflorar la financiación en inversiones especulativas y empezaron a caer empresas".

La "lluvia" de los créditos ICO ha supuesto "un gran apoyo y alivio" que ahora hay que pagar. Esos préstamos se cubren con los beneficios obtenidos durante el año de la pandemia, que para muchas sociedades son nulos. Hay que recordar que las empresas se han financiado en el ICO para cubrir pérdidas, por lo que ya no disponen de capacidad para volver a financiarse para invertir y seguir creciendo. "Muchas van a dejar pasar oportunidades, porque ya tienen condicionada la financiación de cara al próximo lustro. Esto limitará el crecimiento a futuro...".

ERTE. 

Los más de 5.000 ERTE registrados en Burgos no rebajarán el alto riesgo de desempleo en el futuro pero, según han constatado en Velázquez y Tomé, sí han ayudado a sostener los resultados de las empresas aminorando y contenido un capítulo tan importante como es el de los gastos de personal. "Los ERTE han acompasado estos gastos en la mayoría de las empresas, algo que ha demostrado el acierto de esta fórmula no exenta de una enorme carga burocrática y gran dispersión de trámites y trámites entre la Administración central y la regional", lo que ha supuesto un gran esfuerzo en tiempo y personal para las asesorías empresariales.

Pero ni créditos ni ERTE van a evitar el cierre de empresas "que ya estaban en declive", lo que generará desempleo cuando la normativa, actualmente prorrogada, permita la presentación de concursos de acreedores. "Se han presentado concursos en los últimos meses, pero de empresas ya marcadas que han acelerado su desaparición. En principio, no vemos un aluvión de concursos en un futuro próximo".

Ahorro.

La salida de la crisis sanitaria dependerá, como es lógico, de la evolución de la campaña de vacunación y del progresivo alivio de las restricciones impuestas a la economía. A medida que éstas desaparezcan aflorará el ahorro latente que ha generado tantos meses de confinamientos y limitaciones en la movilidad. Los salarios no gastados contribuirán a generar el esperado "boom de ilusión" superados los meses más críticos. "La ilusión y el disfrute de la vida también mueven la economía, la hostelería, el turismo, la industria del ocio y la vivienda, lo que supondrá la tabla de salvación para muchas empresas". 

Una economía más dinámina permitirá afrontar -sin recurrir única y exclusivamente a los impuestos al consumo (diesel, peajes, etc.)- el gran reto que dejará el coronavirus para las generaciones futuro: la extraordinaria factura de fondos públicos que ha supuesto la lucha contra la pandemia.