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Ninguna empresa se interesa por arreglar El Barriles

L.N.
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Tras quedar dos veces desierto, el Ayuntamiento de Aranda ha solicitado un presupuesto para reformar el baño, la cristalera y las puertas del recinto, cerrado desde hace tres años

Ninguna empresa se interesa por arreglar El Barriles - Foto: Jesús J. Matías

Pasa el tiempo y el quiosco del parque de El Barriles permanece cerrado. Así lleva ya más de tres años. Tampoco parece factible que vaya a abrir sus puertas a corto plazo. El pasado octubre, esta instalación municipal sufrió varios destrozos. Los vándalos reventaron la puerta del aseo, el lavabo y el inodoro. También causaron daños en el cuadro eléctrico y, en la parte trasera, estallaron un trozo de la cristalera y de los tablones de contrachapado que servían de protección. El Ayuntamiento de Aranda de Duero ha tratado de adjudicar el arreglo de este recinto, ubicado junto al río Duero, a través de un procedimiento simplificado abreviado. Sin éxito. Ni en diciembre, ni tampoco durante el mes de enero. 

El concejal de Obras, Urbanismo y Servicios, Alfonso Sanz, explica que enviaron el proyecto, por importe de unos 20.000 euros, a las cerca de 40 empresas de la zona. Ninguna optó a esta reforma. Después, procedieron a ampliar el plazo. Invitaron expresamente "a cinco o seis constructoras de Aranda" a que se animaran a ejecutar estos trabajos de mejora en una de las instalaciones más demandadas por la ciudadanía arandina. Pero volvió a quedar desierto. 

Ahora, el Consistorio de la capital ribereña ha optado por solicitar un presupuesto directamente a una constructora. La idea que manejan en la Concejalía de Obras pasa por arreglar la cristalera, las puertas, el baño y pintar el recinto. 

De momento, están a la espera de recibir una propuesta. Si les "encaja", acometerán el arreglo. Si no, volverá a quedar desierto. 

"En principio, la reforma de El Barriles iba a hacerse rápido, pero se ha complicado todo", admite el concejal de Urbanismo, mientras detalla que el problema podría radicar en el coste de la cristalera, "lo más caro". De hecho, numerosas obras públicas en todo el país quedan desiertas por el bajo precio que paga la Administración. 

En cualquier caso, Sanz espera que se pueda acometer la reforma del quiosco para después proceder a sacar a licitación la gestión del bar. Esta será la segunda parte de lo que va camino de convertirse en otra especie de culebrón. El quiosco encadena tres veranos cerrado, pero el concejal confía en que no haya un cuarto. "Esperemos que sí que esté listo para verano. La obra es sencilla", defiende. 

Sin mobiliario. Al margen de arreglar los citados destrozos, el Ayuntamiento sigue sin dotar al establecimiento de equipamiento para su cocina o de mobiliario, ya que el bar únicamente cuenta con un fregadero. Ya en el pliego de condiciones técnicas para la contratación de la gestión de El Barriles, se estimaba necesario un desembolso de casi 17.000 euros, de los cuales 8.134 euros irían para equipamiento de bar, otros 7.336 para la cocina y los 1.440 restantes para mesas, sillas y taburetes. De hecho, el Presupuesto de 2021 incluyó una partida de 150.000 euros para la rehabilitación tanto de este quiosco como el de La Huerta, pero hasta ahora no se ha ejecutado. 

En estas condiciones, los tres intentos de adjudicación que ha habido han resultado fallidos. En mayo de 2020, la licitación quedó desierta. Mismo resultado que en diciembre y, posteriormente, en marzo de 2021. Después se dijo que se invertirían entre 25.000 y 30.000 euros y se volvería a licitar en otoño. Pero no se ha producido ni una cosa ni la otra. 

Mientras, La Huerta, que requiere una remodelación estructural, cuyo coste oscilará entre 80.000 y 90.000 euros, acumula más de cuatro años clausurado desde que se cayó un falso techo y, después, se comprobaron importantes deficiencias en el sistema eléctrico.