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Las Hormazas atajará el peligro de las bóvedas de San Pelayo

P.C.P. / Las Hormazas
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El interior de la iglesia está lleno de grietas, con elementos desplazados varios centímetros y alambres visibles para evitar la caída de piezas

La zona junto a la torre ha sido acotada por riesgo de desprendimiento. - Foto: Valdivielso

El Ayuntamiento de Las Hormazas ha encargado un proyecto para reparar las graves grietas de las bóvedas de la iglesia de San Pelayo, ubicada en el barrio de La Parte, que tendrá que desarrollar por fases dado su elevado coste, pero con urgencia para evitar un accidente a los feligreses. La primera tiene un presupuesto de licitación que supera los 800.000 euros y un plazo de ejecución de 3 meses, por lo que podrá estar lista para verano.

En esta ocasión, el peligro se encuentra dentro del templo y no fuera, donde ya se actuó en 2001 y con éxito, según constata el arquitecto redactor de este proyecto. «Se realizó una intervención de consolidación general de los muros exteriores de la iglesia mediante la ejecución de inyecciones armadas y cosidos con varilla de acero y resina», que con los años se ha revelado «totalmente efectiva, pues las zonas sobre las que se actuó mantienen su integridad y las grietas que existían no han vuelto a aparecer», detalla. No obstante, sí ha habido movimientos en el exterior, concretamente en la esquina noroeste y en el lienzo sur del coro alto, que son precisamente donde no se intervino hace dos décadas. De hecho, en la actualidad parte del paso exterior ha sido restringido para evitar que un desprendimiento provoque daños personales.

En el interior, al visitante le llama la atención el techo, y no precisamente por la arquitectura de este templo gótico de 3 naves y una potente torre, que no tiene protección como BIC. Está rajado por doquier y se ven los alambres colocados para evitar la caída de piezas. «El sistema de abovedamiento de toda la iglesia, realizado íntegramente en piedra caliza, presenta movimientos generalizados, con la aparición de grietas y fisuras entre muros y bóvedas, descuelgue de dovelas y nervaduras, aplastamiento puntual de los arcos formeros y pérdida de material en alguno de los nervios», explica el informe técnico. 

Dentro también se produjo hace un año el desprendimiento de una pieza de la bóveda del coro alto, donde algunos de los elementos se han llegado a separar varios centímetros, y otras corren el mismo riesgo en la zona de la entrada y el crucero. La intervención comenzará por las ubicadas a los pies de la iglesia, aunque se van a realizar actuaciones puntuales en otras dos para impedir que se caigan piezas muy concretas. 

Al haber estabilizado ya las fachadas exteriores en 2001, los técnicos entiende que las reparaciones actuales deberían bastar para frenar el deterioro de la Iglesia de San Pelayo y garantizar su uso con total seguridad.

Una por barrio. Borcos, La Parte y Solana integran el municipio de Las Hormazas. Cada barrio tiene su iglesia, de considerables dimensiones y dedicada a Santiago, San Pelayo y San Pedro, respectivamente. «Según la tradición otro barrio más, también con su iglesia, se hallaba a medio camino entre los dos primeros, aunque de él solo se conserva la pila bautismal, utilizada como basamento de una cruz, al borde de la carretera».