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Excavan una sepultura hispano-visigoda en Ojo Guareña

EFE
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La tumba, excavada este verano y que acoge el esqueleto de un hombre adulto, está empotrada en la roca junto a la entrada principal a la ermita de San Tirso y San Bernabé

En el sepulcro hay un esqueleto de hombre adulto. - Foto: @CENIEH

El Centro Nacional de Investigación de la Evolución Humana (Cenieh) participa en la excavación de una tumba que acoge el esqueleto de un hombre adulto junto a la ermita burgalesa de San Tirso y San Bernabé, que anticipa en varios siglos a las evidencias conocidas hasta ahora relacionadas con el inicio del culto cristiano asociado a ese lugar.

Según ha informado el Cenieh, la tumba, excavada este verano, está empotrada en la roca junto a la entrada principal a la ermita de San Tirso y San Bernabé, situada en el complejo kárstico de Ojo Guareña (Merindad de Sotoscueva, Burgos), cuya estructura de lajas acoge el esqueleto de un hombre adulto, tumbado boca arriba, con la cabeza hacia el oeste remarcada con dos pequeños sillares calizos.

La actual excavación fue motivada por las nuevas cronologías aportadas por el proyecto de datación del Patrimonio Cultural del Complejo Kárstico de Ojo Guareña (2017-2021).

La tumba está empotrada en la roca junto a la entrada a la ermita de San Tirso y San Bernabé.La tumba está empotrada en la roca junto a la entrada a la ermita de San Tirso y San Bernabé. - Foto: @CENIEH

Una de las fechas obtenidas en 2020 muestra una cronología de época hispano-visigoda relacionada con la transición entre finales del siglo VII y comienzos del VIII, mientras que los restos humanos del nivel inferior se relacionan con una fase de transición entre finales del siglo VIII y comienzos del siglo IX, de la Alta Edad Media.

En ambos casos se anticipan en varios siglos a las evidencias conocidas hasta ahora respecto al inicio del culto cristiano asociado a este lugar emblemático.

Los estudios antropológicos, entre los que destacan los análisis de los isótopos estables del hidrógeno, carbono y estroncio, junto a la datación de los restos, van a permitir profundizar en la vida de este personaje, que quizá pueda relacionarse con alguno de los primeros eremitas que buscaran en este idílico entorno un lugar en el que retirarse y vivir aislados, en unos siglos de gran inestabilidad vinculados a la llegada de los sarracenos, tal y como ocurre en numerosos lugares próximos al curso alto del río Ebro y sus afluentes entre el sur de la provincia de Cantabria, norte de Burgos, Álava y La Rioja.

Una vez realizada la excavación y recuperados los restos humanos, estos serán consolidados y restaurados en el Cenieh.

Posteriormente serán objeto de datación, estudios morfométricos y de paleopatologías, así como de isótopos en los que participarán investigadores del Grupo de I+D+i EvoAdapta de la Universidad de Cantabria.

La Cueva de San Bernabé se convirtió en un lugar cumbre del cristianismo durante la Alta Edad Media, como centro religioso y de peregrinación, con la fundación de un templo dedicado a San Tirso y San Bernabé, en un proceso de apropiación de la antigua sacralidad pagana del enclave kárstico de las cuevas de Ojo Guareña, íntimamente ligado al proceso de formación del origen de la antigua Castilla.