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Jesús de la Gándara

La columnita

Jesús de la Gándara


Psicovid

10/05/2021

Estoy cansada, duermo fatal, la espalda me duele, como si llevara una mochila, despistado mucho, no hago más que cometer errores, se me va la mente a otra cosa, ni ganas de nada, de repente empecé a sentir que ya no podía más pero yo he estado casi todo el tiempo bien y de repente esto, no pensé que me afectaría tanto, a veces un poco de miedo, la comida fatal he engordado unos kilos aunque como mal y a veces me da por mirar la nevera, chocolate, dulces, salados, pero la fatiga es mental bueno físicamente también, no ejercicio no, he dejado de hacerlo, no tengo ganas, de nada, ni de eso siquiera, es que no me apetece nada, ni la tele, la radio a veces, y leer ya te digo que no, incapaz de mantener la atención, a veces ansiedad, o no se quizá sea angustia, como en el pecho, una opresión, en el estómago, en la garganta, y triste, si, como de mal humor, cabreado, salto por nada, irritable, por bobadas a nada salto, y ya están hartos de mí en casa, que me repito, que no de tanta lata, y cuidarme, que va, no me apetece, ¿el espejo?, abandonado lo tengo, ni comprarme ropa, para qué, este año ni las rebajas, pero sobre todo cansada, y despistado, y la espalda, la mochila, la cabeza, no sé, como que no me funciona bien, miedo si a veces, a no poder, a tener una depresión, y tener que tomar tratamiento, a veces me tomo algo para dormir, una cosa natural que me han dado en la farmacia, pero sigo mal, sin ganas, sin alegría, sin energía, sin motivación, pero yo lo he llevado bien, no, mi trabajo me gusta, pero de repente es como que me he hundido, y ya no puedo más… 
Se llama Beatriz, Elena, Jesús, Luis, José, Teresa, Irene, Gregoria, Mari Luz, Juana, Sergio, José Luis… y así hasta más de 600 personas y más de 3000 consultas, y todos igual, y todas lo mismo, y solo en la cosa pública, que privados ni se sabe, y que cuando acabará esto, nunca, no acabará, habrá que cambiar la forma de pensar, aprender a vivir con ello pero diferente, con soltura y vitalidad, no vale la esperanza que es espera y ansia, vale la inteligencia, la adaptación, el aprendizaje, y vale ya por favor, tanta incertidumbre, tanta discrepancia en los criterios, en las medidas, pensemos en un mundo nuevo, en un siglo nuevo, en una gran revolución que haga que dentro de cien años la humanidad sea mejor que antes del COVID… pero la verdad no tengo ninguna esperanza...