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José María Vicente

El Rincón de...

José María Vicente


Prueba de esfuerzo

26/10/2021

A veces pienso que sobrevivimos como sociedad porque no vemos la realidad de un país que constantemente nos somete a prueba. Pongo algunos ejemplos. Hace unos días, Otegui sale a la palestra para decir que siente mucho el dolor causado a las víctimas de ETA. Unas horas después, por la tarde de ese mismo día, se descubre que todo es un truco para conseguir excarcelar a sus presos. Pero aquí no pasa nada y quien manda habla de avance. No es posible hacer tabla rasa cuando hay cientos de asesinos sueltos y varios de miles de encubridores callados. No se puede pedir construir una sociedad sana a costa de tapar el dolor de las víctimas de tanta maldad. Ya he escrito en más de una ocasión que hay que ir hasta el final para exigir responsabilidades a los asesinos antes de permitir que el velo de la condescendencia cubra de olvido a las familias de esos inocentes asesinados por ETA cuyos autores andan sueltos, seguramente, por las mismas calles en las que cometieron sus crímenes. 
Claro que nada debe extrañarnos si vemos la constante prueba de esfuerzo en la que se ha convertido el Gobierno. Estamos curados de espanto pero siempre se puede rizar el rizo. La semana pasada, Pedro Sánchez, en un acto del PSOE, enardecía a sus partidarios asegurando que derogaría la reforma laboral. Días después, la ministra de Trabajo, ya en modo electoral en un acto sindical, dice que el Gobierno va a derogar la reforma laboral y provoca que Pedro Sánchez, esta vez el presidente, rebaje las expectativas con eso de que el asunto concierne a varios ministerios y que hay que coordinar mucho. Todo un ejercicio de prestidigitación dirigido al comisario europeo de la cosa que ha venido a comprobar si estamos haciendo los deberes comprometidos con Bruselas para seguir recibiendo el maná. No puedo evitar pensar en el papelón de la ministra Calviño tratando de poner un puntito de rigor entre tanto populismo de uno y otro sentido.
Esto no impide sucesivos vuelos relámpago al volcán para repetir una y otra vez a los isleños que nos les olvida. Pero las ayudas prometidas quedan enredadas en burocracia. Gracias a que la solidaridad no se pregona sino que la practican los familiares y amigos de los palmeros que están dando cobijo y alimento a quienes el volcán les ha dejado sin casa ni sustento.