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El autismo, más allá del estereotipo

GADEA G. UBIERNA
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El experto Víctor Ruggieri conciencia en la UBU sobre dos retos presentes: la atención al anciano con trastornos del espectro y el infradiagnóstico en la mujer. Autismo Burgos celebra los 25 años de su centro de día con diferentes actos

El neurólogo infantil argentino Víctor Ruggieri, uno de los mayores expertos en autismo, inauguró en el Aula Magna las VIII Jornadas de Doctorado. - Foto: Jesús J. Matías

Si se piensa en el autismo, lo habitual será relacionar este trastorno de la cognición social con un niño varón. Esta relación de ideas es internacional y está tan arraigada que no solo puede dificultar o retrasar el diagnóstico en niñas, sino que también evidencia cierto desconocimiento acerca de un reto que ya es presente: el envejecimiento de las personas con autismo. Y de ahí que el neurólogo infantil argentino Víctor Ruggieri, uno de los mayores expertos del mundo en esta materia, centrara el lunes la conferencia inaugural de las VIII Jornadas de Doctorado de la UBU en la necesidad de concienciar sobre estas realidades en 'El autismo a lo largo de la vida'.

Ruggieri destacó que el creciente alargamiento de la esperanza de vida en los países desarrollados no es ajeno a las personas que tengan diagnosticado un trastorno del espectro autista. Pero la sociedad, sin embargo, no lo ha tenido en cuenta y, de hecho, Ruggieri considera que los ancianos autistas «son supervivientes, resilientes a sistemas no preparados para acompañarlos»; algo que, cree, debe cambiar mediante una mayor concienciación sobre el tema con conferencias como la del Aula Magna del Hospital del Rey y un trabajo en formación de «maestros, periodistas o geriatras preparados para ancianos que no saben de reglas sociales y que tampoco entienden de autocuidado, pero que pueden tener otras enfermedades como cáncer, alzhéimer... Hay que preparar a la comunidad para que estos ancianos con autismo puedan transitar su vida lo mejor posible».

Para conseguir calidad en esa última etapa vital lo ideal es haber puesto los medios en la infancia, lo cual pasa por un diagnóstico precoz. Lo habitual es detectar el autismo (u otros trastornos del espectro) a los 3 años, pero hay «signos compatibles» a los 12 meses. Y el experto destacó que si en el entorno y en los servicios sanitarios hay conocimiento exahustivo sobre el desarrollo típico del menor, podrán detectarse cuanto antes las señales que indican que hay riesgo de TEA y estimular de forma adecuada para potenciar capacidades y habilidades. 

La prevalencia va al alza y Ruggieri afirma que la causa es doble: hay más autismo, pero también una mejor detección. Y eso que, subraya, hay infradiagnóstico en las mujeres: uno de cada cinco casos. «La mujer solapa síntomas porque, primero, tiende a tener más conciencia de cómo encajar en el ambiente e, incluso, en técnicas estandarizadas para diagnóstico de autismo, sabe qué contestar. Y luego está la ignorancia social, se piensa en niños y varones con autismo. Si se produce un cambio cultural, seguirá habiendo mayoría de varones, pero no sé si cuatro a uno». 

Y a eso añade otros factores que puedan estar incidiendo en la prevalencia, como el consumo de alcohol o fármacos para la depresión o la epilepsia en el embarazo y el estrés. «Pensemos en las mujeres gestantes ahora en Ucrania ahora, qué marcas va a dejar en el desarrollo de esos niños. O en quienes gestaban en la pandemia», concluyó el experto.

Autismo Burgos celebra 25 años de su centro de día. La asociación Autismo Burgos inauguró ayer el programa que celebra los 25 años de su Centro de Día para personas adultas con algún trastorno del espectro autista (TEA) diagnosticado con una charla impartida por dos referentes en la materia en todo el mundo, los dos argentinos: el neurólogo infantil Víctor Ruggieri (que el lunes dio la conferencia de apertura de las VIII Jornadas de Doctorado de la UBU) y la médica genetista Claudia Arberas.

El primer acto conmemorativo de la efeméride se celebró en el Foro Solidario y estaba dirigido a profesionales del sector y familiares de personas con autismo, dado que el objetivo era informar sobre las últimas investigaciones sobre TEA. Así, con información y formación de este tipo se pretende mejorar la calidad de vida de las personas con autismo, pero también la de sus familias.

Ruggieri y Arberas suman décadas de experiencia en la detección y tratamiento de trastornos del espectro, además de una capacidad divulgadora que permite transmitir y hacer llegar el conocimiento de una forma más sencilla para quienes no están especializados en el tema. Así lo demuestra Ruggieri en cada una de sus intervenciones en Burgos, ciudad que ha visitado en cinco ocasiones.

La asociación Autismo Burgos, que es pionera en España,  aprovechó la conmemoración del primer cuarto de siglo de su centro de día de adultos para agradecer la colaboración institucional y ciudadana.