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Rocío Martínez

Mens sana in corpore sano

Rocío Martínez


El corazón de Burgos

14/03/2022

El corazón de Burgos late pegadito a su río Arlanzón, en los escasos metros que separan El Plantío del Coliseum. Ayer nueve mil aficionados llenaron las gradas de El Plantío y otras tantas las del Coliseum, por fin con aforo total. Muchos, seguro, hicieron doblete, pero son 18 mil personas en una ciudad de 175 mil habitantes, ¡más de un 10%! pasando el domingo vibrando con el deporte burgalés ¡en la élite! 

La tarde empezó con un puntito rico, un puntito de oro en ese camino mucho más tranquilo de lo esperado para el objetivo, el plan, que diría Alonso, mantener la categoría. Y claro que miramos de reojo hacia ese play off de ascenso del que nos separan 7 puntos, pero, como dice Calero, no perdamos la perspectiva, y ésta pasa por mantenernos en una división de plata en la que ni el más optimista pensaba estar como estamos, 12 puntos por encima del descenso, con la salvación cada día más cerca, hoy un punto más cerca, el logrado ante un equipo, la Real B, que venía de ganar tres partidos. Y, sí, para mí, como para el míster, también fue penalti.

Tras la hora del café tocaba cambiar el blanquinegro por el azul, ¡cómo lucía el Coliseum! Liberados tras tres victorias consecutivas, era como si equipo y afición se hubieran quitado una losa de encima. Y no, no se pudo ganar al Madrid, pero esta derrota no se vivió como un drama. Ni en la pista, ni en la grada. El equipo es otro anímicamente. Paco Olmos le ha dado al equipo lo que más necesitaba, confianza. Desde el vestuario destacan ese cambio psicológico. Y lo que parecía una misión titánica, mantener a Burgos en ACB, ya se ve al alcance de la mano. Y lo vamos a conseguir. ¿Alguien lo duda? No hay más que mirar la grada, animando siempre, también con el marcador abajo.

La mejor afición de España, afición también viajera, se merece seguir entre los mejores. Nuestro San Pablo ha vuelto a encontrar la senda. Del abismo a la esperanza, aunque en el fondo de nuestro corazón nunca la perdimos.