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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Guerra cruel

18/02/2022

Los enfrenamientos políticos son crueles por naturaleza porque en ellos se juega el poder, pero los enfrentamientos internos tienen un punto mayor de crueldad y esta es la situación que se vive en el seno del PP. Aún es pronto para determinar quién tiene razón en este asunto, en el que finalmente acabará entrando la fiscalía para determinar si se ha producido algún tipo de delito en torno a la adjudicación de un contrato por millón y medio de euros por la compra de mascarillas para la Comunidad de Madrid con la intermediación del hermano de la presidenta, Isabel Díaz Ayuso. Una vez más se enfrentan la ética política con los intereses por conseguir o mantener el poder.

Las consecuencias políticas del supuesto espionaje a la presidenta madrileña sobre este asunto, que habría sido instada por la dirección del PP para limitar sus aspiraciones no solo a presidir la organización madrileña, sino las que pudiera tener para sustituir a Pablo Casado en el liderazgo del partido, se extenderán más allá de los hechos concretos porque suponen un nuevo baldón en la forma de entender la forma de hacer política por parte del PP, con la utilización de medios impropios en partidos democráticos para resolver sus problemas internos.

Díaz Ayuso se ha convertido en una auténtica alternativa a Pablo Casado. Resulta ser la preferida por parte de la militancia allí adónde va, la que ha conseguido unos resultados electorales más contundentes y la que ha puesto de manifiesto el fracaso del líder del PP en las elecciones en Castilla y León convocadas, precisamente para minimizar su éxito en las elecciones madrileñas.

Que el caso haya estallado después de las lecciones en Castilla y León con la amarga victoria del PP y apenas días después de que Ayuso volviera a solicitar la celebración del congreso del PP madrileño no es baladí. Pareciera que ni desde la Puerta del Sol, ni desde la calle Génova han medido de forma adecuada las consecuencias de no haber resuelto una situación que se conocía desde hace medio año. Ente Ayuso y el secretario general del partido, Teodoro Garcia Egea, se echan la pelota sobre la responsabilidad de haber llegado a este punto, cada uno con argumentos de serie, la defensa de su honorabilidad y la de los intereses del partido, que Ayuso habría atacado. Y en este sentido las amenazas de García Egea a la presidenta madrileña han sido meridianas hasta ponerla al borde de la expulsión en función del expediente disciplinario abierto, porque considera que está defendiendo sus intereses particulares. Así en aquellos momentos en que se apreciaba que el PP se estaba tirando un tiro en el pie fueron incapaces de reconducir las relaciones, más difícil será ahora cuando se ha desencadenado el enfrentamiento total.

Supuestos espionajes, comisiones, tratos de favor, corrupción en definitiva devuelven al PP a sus peores momentos que dejan mermados los intentos de regeneración con lo que trataban de poner fin a una época. En el PP se ha abierto una guerra de consecuencia imprevisible por las consecuencias que puede tener en las expectativas de futuro para el partido. Si los resultados en Castilla y León habían alejado la posibilidad del adelanto electoral en Andalucía, los hechos de los últimos días las desplazan hasta su límite porque ningún partido se puede atrever a asomarse a las urnas en medio de una guerra cruel. el PP se ha convertido en una charca muy pequeña para dos cocodrilos. Uno de ellos acabará fuera del agua. 

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