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Renfe considera a Miranda el «punto negro» de los grafitis

Ó. CASADO
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La compañía ferroviaria indica que en la ciudad del Ebro registran «más del 70% de las incidencias de este tipo» de toda Castilla y León

La estampa con locomotoras o vagones pintados en la estación de Miranda es más que habitual. - Foto: Ó.C.

La mayoría de los trenes que entran y salen de la estación de Miranda cada día aparecen con pintadas que tapan prácticamente todos los vagones. Contra esta estampa lucha Renfe, porque no solo implica una degradación de la imagen de la empresa, sino que también existen aspectos de seguridad que quedan ocultos por la pintura de los aerosoles. Por este motivo, la operadora remarca que necesitan eliminar esta práctica que en el ciudad preocupa, y mucho, ya que en la compañía consideran que «Miranda es un punto negro en cuanto a la actuación de grafiteros», ya que aglutina el 70% de las incidencias de toda la comunidad.

La estación y muchas de las instalaciones de Renfe en la ciudad tienen un fácil acceso, porque en algunos puntos no hay vallas que separen la vía pública de los terrenos ferroviarios. Además, los sindicatos denuncian que la zona en la que almacenan los trenes se necesita mejorar la iluminación. Por este motivo, las bandas que acuden para dejar su huella en los vagones acceden por la noche cuando hay menos luz con cierta facilidad. Esta realidad sirve para entender que la ciudad sea el lugar «de Castilla y León donde se concentran más incidencias de este tipo».

Como en muchos aspectos cotidianos, la pandemia dio un respiro a los vigilantes de seguridad que están en la primera línea de batalla contra las pintadas. Aún así, en 2020 en Miranda hubo 65 actos con un impacto económico de 272.145 euros. En cualquier caso la cifra de actos es elevada, a pesar de que hubo varios meses en los que las limitaciones impedían salir del domicilio. 

En 2021 han detectado un incremento en el número de actos vandálicos de este tipo respecto al ejercicio anterior. Así lo muestran también las cifras, ya que en los primeros ocho meses «se han registrado un total de 51 incidencias», lo que ha supuesto un coste para la compañía de 253.234 euros. Esta cantidad está solo unos 20.000 euros por debajo de la desembolsada en el ejercicio anterior, con el último cuatrimestre todavía por delante. 

Además para mostrar el impacto de las pintadas, también antes de la pandemia, Renfe facilita el dato de estas incidencias en 2019. En aquel ejercicio, la estadística quedó en los 63 casos contabilizados y , aunque son dos menos que los registrados en 2020, el gasto al que tuvo que hacer frente la empresa para limpiar sus equipos fue superior, ya que tuvieron que destinar casi 300.000 euros a limpiar vagones y locomotoras.

De esta manera en dos años más ocho meses, la compañía ha tenido que abonar más de 825.000 euros solo en Miranda para eliminar la pintura de las 179 incidencias registradas por la operadora ferroviaria. 

Cada noche, en la zona de depósito que tiene la empresa en la ciudad, guardan diez trenes de pasajeros.Con ellos completa los trayectos de media distancia y todos han sufrido en algún momento los efectos de las pintadas. Al margen de los elementos para viajeros, en las mercancías el Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios aclara que no hay vehículos asignados, pero sí que cada día aparcan locomotoras que también sufren las pintadas. 

En el Semaf apunan que en lo que se refiere a la seguridad, los grafitis afectan fundamentalmente a los cristales frontales de las locomotoras, las luces posteriores y traseras, además de los pulsadores de las puertas, que en ocasiones quedan ocultos con el peligro que supone en caso de que haya cualquier incidencia nocturno. Por otra parte, reiteran que en Miranda podrían limpiarse los elementos dañados por la pintura en el propio taller de motor.

General. A nivel nacional, la partida de limpieza supera los once millones de euros «lo que representa un gasto «superior los 30.000 euros diarios». Además en Miranda y en el resto del país, Renfe puntualiza que a las cantidades indicadas «habría que añadir el lucro cesante que se produce porque hay que retirar los trenes del servicio».

La compañía también lamenta que en los últimos años han comprobado como «estos grupos organizados» son más violento. Incluso apuntan que «han llegado a la agresión física, como ocurrió en junio de 2020 cuando un vigilante recibió un golpe en la cara que le dejó inconsciente».