Confinada al cuadrado

I.M.L.
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Pilar, una vecina de Aranda de Duero, estuvo encerrada durante tres horas en un ascensor, sola y a oscuras, hasta que lograron rescatarla

Pilar muestra la llave de seguridad del ascensor, que no pudieron usar. - Foto: DB

Si no quieres té, toma dos tazas. Con esta frase se podría resumir la experiencia de Pilar, una vecina de Aranda que, al regresar a su casa para continuar con el confinamiento se quedaba atrapada en el ascensor de su edificio, en la plaza San Esteban 9. Una situación que para muchos habría supuesto un trauma, ya que estuvo tres horas sola, en un espacio muy reducido y, encima, sin luz.

"Yo no suelo coger el ascensor, porque vivimos en el segundo, pero venía de dejar el coche en el garaje y desde ahí son como cuatro pisos", explica Pilar a la mañana siguiente, insistiendo en que para ella no fue nada traumático. "Tengo otras cosas, pero claustrofobia no, porque si no...", apunta.

Cuando regresaba de llevar algo de compra a su madre, diez minutos antes de las 23 horas, montó en el ascensor y, anda más arrancar, se quedó parado. "LLamé al timbre de emergencia, y me salió una señorita a la que no entendía nada. Así que llamé a mi familia, que estaba en casa, para que llamasen ellos, y les dijeron que avisaban al técnico para que viniese, pero tenía te venir desde Burgos", explica sorprendida porque la empresa instaladora Orona no tuviese a nadie en Aranda. "Yo lo que más tenía era hambre, estaba sin cenar y encima no lleva ni un caramelo en el bolso, y no sabíamos lo que iban a tardar en venir, así que llamaron a los bomberos", continúa su relato Pilar.

Ella no veía nada, porque a la media hora estar atascada en el ascensor se apagó la luz. "Oía ruidos en el techo o encima del ascensor, sabía que estaban ahí los bomberos, y a mi hijo Sergio gritándome para saber cómo estaba, yo le decía que bien", relata la doblemente confinada por unas horas, a la que luego le contaron que los bomberos con ayuda de agentes de la Policía Local lograron desbloquear las puertas del ascensor tras una hora de intentos fallidos, mientras el técnico prometido por la empresa seguía sin llegar.

Una hora y 45 minutos tardó en presentarse, "sin mascarilla ni nada" el esperado técnico, con lo que Pilar vio abrirse las puertas del ascensor y pudo salir. "Allí había mucha gente, la verdad es que no me di cuenta de cuanta porque yo lo único que quería era salir de ahí e irme a mi casa a comer algo", reconoce práctica Pilar.

indignación vecinal. Más allá del percance que "podía haber sido mucho peor", lo que queda en el edificio es indignación porque el ascensor no lleva más de cuatro meses instalado. "Tardaron tres meses en montarlo o más y desde enero que funciona ya se ha colgado seis veces con esta", cuenta.

Los vecinos creen que esta última avería vino motivada por el mal montaje del ascensor, que ha provocado el mal deslizamiento de la cabina, lo que derivó en un atasco en las guías de la mecánica y un corte de luz en su interior, a lo que se suma el mal funcionamiento de la comunicación con el centro de ayuda. Los vecinos no descartan denunciar a la empresa Orona por la mala instalación del mismo y por el deficiente servicio de auxilio.