459 vistas telemáticas tras el confinamiento en los juzgados

F.L.D.
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La jueza decana, Blanca Subiñas, hace una valoración positiva de la implantación digital en los tribunales por la pandemia. En Mercantil y cláusulas suelo los juicios online son la tónica general

Imagen de uno de los primeros señalamientos telemáticos, a mediados de junio. - Foto: Jesús J. Matías

A muchos jueces no les convencía del todo la idea de celebrar juicios telemáticos como medida de contención para evitar el colapso de los juzgados tras la finalización del primer estado de alarma. Era una de las propuestas encuadradas en el paquete aprobado a principios del verano por el Congreso de los Diputados, junto con la habilitación del mes de agosto, que más cola trajo. Tras el primer medio año desde su implantación, se está destapando como una iniciativa efectiva, al menos para algunas jurisdicciones en Burgos. La memoria recabada por la jueza decana, Blanca Subiñas, contabiliza casi medio millar de vistas online y otras tantas actuaciones, y hace una valoración positiva de la herramienta.

Esta metodología ha sido más útil en la jurisdicción civil, donde en el último trimestre de 2020 se celebraron 285 juicios telemáticos y otras 107 actuaciones. En el orden penal,  entendido como un sentido amplio que engloba a los órganos de instrucción, menores, vigilancia penitenciaria y violencia contra la mujer, fueron 156 vistas y 412 acciones procesales. Tanto en lo Contencioso Administrativo como en lo Social, este sistema online ha sido menos frecuente, con 14 y 4 procedimientos respectivamente. 

A efectos prácticos, explica la jueza decana en la memoria que  ya ha remitido al Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, la tecnología se ha utilizado estos meses para la puesta a disposición judicial de detenidos en el ámbito de los juzgados de instrucción y de vigilancia sobre la mujer. Aunque donde mejor ha funcionado y más ha ayudado a tramitar asuntos que corrían riesgo de quedarse atascados después de tres meses de parón ha sido en lo Mercantil. Tanto en estos órganos como en el especializado en cláusulas suelo ha sido la tónica general. 

La memoria recuerda que en el mes de abril comenzaron a preparar los juzgados para una desescalada en la que se preveía un aumento de la litigiosidad derivada de la pandemia. Debían, además, garantizar la salud del personal de la administración de justicia y de los ciudadanos. Por aquel entonces, el Ministerio ya había destinado una partida para favorecer el teletrabajo de jueces, fiscales y funcionarios. Un sistema que, defiende Subiñas, ha «funcionado bastante bien». 

A finales de mayo celebraron diferentes juntas sectoriales de jueces para estudiar las medidas sanitarias que se debían adoptar. De aquellas reuniones surgió una nueva distribución de las salas de vistas que asumieron todos los magistrados, quienes expresaron su intención de dar prioridad a los señalamientos suspendidos, salvo emergencias de la covid-19 y procedimientos declarados esenciales por el Consejo General del Poder Judicial. 

El acceso al edificio de Reyes Católicos quedó mucho más controlado en base a un plan de prevención y organización. El tiempo entre señalamientos es mucho mayor desde entonces para evitar la concentración de público en las zonas de espera. Los efectos que ha tenido la paralización de la justicia y su reactivación ha sido desigual al margen de lo que ha podido resolverse a nivel telemático. Lo Social y Familia son los órganos más afectados y su pendencia es alarmante. En Penal, Instrucción y Menores se ha mantenido y en lo Mercantil reina una tensa calma a la espera de las consecuencias de la crisis.