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Las trabajadoras sociales se sienten "sobrecargadas"

ANGÉLICA GONZÁLEZ
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El colegio profesional reivindica su papel y exige plantillas más amplias ante el aumento de las necesidades en todos los ámbitos. En los servicios sociales básicos la ratio por población es cuatro veces menor de la aconsejada

Ana María Fernández Zaldívar. - Foto: Jesús J. Matías

Están en todas partes y con su trabajo sostienen el sistema del bienestar. En los servicios sociales básicos (ceas), en los centros de salud, los hospitales, en la justicia, en residencias de mayores, velando por el respeto a los derechos de la infancia, en el ámbito penitenciario, en la educación o en el tercer sector (asociaciones y ONG) las trabajadoras sociales realizan una labor tan imprescindible como desconocida y muchas veces ninguneada. La presidenta del Colegio Oficial de Trabajo Social de Burgos, Ana María Fernández Zaldívar, que inició su mandato en 2020 y que con su equipo quiere visibilizar la profesión, así lo asegura y añade que ante el incremento de la demanda de apoyos sociales en los últimos años, las plantillas se han quedado cortas y están sobrecargadas de trabajo, por lo que exige que aumenten las plazas en las administraciones públicas y que se cubran las plazas que se quedan vacías por jubilación.

En Burgos la ratio de trabajadoras sociales de los servicios básicos por habitante -una por cada doce mil- está cuatro veces por debajo de lo aconsejado por el Consejo General del Trabajo Social, que la sitúa en una por cada tres mil. La situación, avanza la presidenta, va a mejorar algo por un incremento de contratos que se van a realizar dentro del Acuerdo Marco entre la Junta y las corporaciones locales.

En cualquier caso, todo este exceso de usuarios a los que atender recae sobre sus agendas, que están repletas y que durante la pandemia se dispararon: «Nuestras compañeras llegaron a trabajar doce horas diarias desde sus casas y con las mismas dudas que tenían los sanitarios: ¿a quién atendemos antes? Porque en esa situación, con la avalancha de demandas que llegaban y los recursos limitados también, aunque aumentaron las prestaciones, hubo que priorizar y algunas compañeras tuvieron la sensación  de estar poniendo tiritas. En ese contexto fuimos olvidadas, parece algo menor pero nunca nadie nos aplaudió desde las ventanas».

Este olvido probablemente estuvo unido al gran desconocimiento de lo que las trabajadoras sociales hacen. Para la gran mayoría son las que gestionan ayudas económicas o servicios de carácter social pero esta es una mínima parte de su función: realizan valoraciones de dependencia, informes sobre la vulnerabilidad de las familias de cara a los desahucios o los cortes de suministros, su presencia es fundamental en las agrupaciones familiares para personas extranjeras, en procesos de adopción...

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