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José María Chomón

Bailando bajo el diluvio

José María Chomón


Debates palurdos

24/03/2022

En esta santa ciudad nos parecemos a Rompetechos, ese personaje de cómic creado por el universal Francisco Ibáñez, que generaba multitud de situaciones cómicas porque no veía más allá de sus narices. Cómicos y, yo diría también que palurdos, propios de una sociedad cegata, son algunos de los debates surgidos últimamente. Parece ser que el futuro de la ciudad pasa por la ubicación de las barracas, un asunto que lleva dos siglos siendo objeto de continuas polémicas, lo que ha servido para que hayan deambulado por el Espolón, Paseo de la Isla, Hondillo, Huerto del Rey, La Quinta, Milanera, Polígono de Río Vena… El alcalde ha tenido a bien agrandar el problema y los vecinos de las posibles ubicaciones se han levantado en armas, como se levantan los de Gamonal cada vez que se les habla de remodelar urbanísticamente su barrio. Sin embargo, los rompeburgaleses no tenemos la piel tan fina para asuntos de menor trascendencia, como, entre otros muchos, el eterno Parque Tecnológico, el recinto ferial, infraestructuras cerradas o inacabadas, o la conexión ferroviaria con Madrid.

Y mientras en Burgos estamos a lo importante, es decir, a las barracas o los mercadillos, en Valladolid siguen cabalgando y se refuerza como centro cultural, industrial y logístico. En Málaga llevan más de treinta años con proyectos que la han convertido en un referente cultural, turístico, logístico, industrial y tecnológico. Málaga-Valley es lugar de ubicación de algunas de las multinacionales tecnológicas más importantes del mundo. Zaragoza se ha convertido en un centro industrial y logístico de primer orden. En los tres casos que nos sirven de ejemplo la colaboración institucional, empresarial y universitaria son elementos aglutinadores de éxito.

Burgos estaba llamada a ser un centro cultural, industrial y logístico indiscutible. La falta de proyectos ambiciosos de ciudad, el deliberado retraso en algunas infraestructuras, la inexistencia de consensos políticos e institucionales y nuestra decidida apuesta por los debates trascendentales, nos están convirtiendo en el reino de los Rompetechos.