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Critican la intención de quitar la cocina de 19 colegios

B.G.R.
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La federación de asociaciones de padres (Fampa) desvela que la Junta pretende implantar el cátering en estos centros, tal y como figura en el pliego. La Dirección Provincial precisa que no habrá cambios hasta que no se resuelva el contrato

Alumnos del colegio de Santibáñez Zarzaguda juegan a la salida del colegio en una imagen del curso pasado. - Foto: Luis López Araico

La preocupación se ha extendido entre las familias de 19 colegios de la provincia después de que la Federación de Asociaciones de Madres y Padres (Ampa)hiciera pública la intención de la Junta de sustituir las cocinas de estos centros por el servicio de cátering (también llamado línea fría), tal y como figura en el pliego del concurso que se encuentra en fase de adjudicación. La entidad no entiende que esta decisión se tome de manera «unilateral», sin que la Administración realizara una consulta previa a los afectados, y por ello exige que se dé marcha atrás antes de adoptar otras acciones más reivindicativas.

El presidente de la entidad, Francisco Sánchez, explica que este problema se remonta a hace 8 años, cuando la Dirección Provincial de Educación convocó el concurso para contratar este servicio, incluyendo a estas instalaciones en un listado que recogía dicho cambio para cursos posteriores. En aquel momento, según añade, se consiguió frenarlo por la oposición de los padres, por lo que ahora se muestra sorprendido de que se haya planteado la misma situación.

«Es liquidar las cocinas de los colegios», remarca Sánchez, en referencia a que, de llevarse a cabo esta supresión, tan solo querían 19 colegios, cuatro de ellos en la capital, con servicio de cocina in situ frente a la generalización de la línea fría. Añade en este sentido que su postura no es contraria a esta última modalidad, sino que se trata de una «preferencia» por la primera debido a varios motivos. «El personal da valor al comedor, que también es un espacio de aprendizaje, y las propiedades de los alimentos recién hechos son mejores», añade.

Los colegios afectados son Raimundo de Miguel, en Belorado; Juan Abascal (Briviesca); Santa Cecicila (Espinosa); San Salvador (Oña); Montes Obarenes (Pancorbo); San Roque (Pradoluengo); Valle de Losa (Quincoces); Valle de Tobalina (Quintana Martín Galíndez; Tesla (Trespaderne); Condado de Treviño; Santa Catalina (Aranda); Alejandro Rodríguez de Valcárcel (Covarrubias); La Demanda (Huerta de Rey); Domingo Viejo (Melgar); Rey Wamba (Pampliega); Cardenal Cisneros (Roa); Virgen de las Eras (Santibáñez Zarzaguda); Claudia Ciancas (Sasamón), y Fray Enrique Flórez, en Villadiego. A ellos se suma el Marceliano Santamaría de la capital burgalesa, que ha sido sustituido este curso por el nuevo centro de Villímar (Isabel de Basilea), donde se ha implantado el cátering a pesar de que la Fampa defendió la cocina en vivo en numerosas ocasiones durante su construcción.

La Dirección Provincial de Educación no quiso pronunciarse sobre esta situación «hasta que no se resuelva el nuevo concurso para contratar este servicio», limitándose a subrayar que, mientras tanto, el servicio de estos centros se mantiene como hasta ahora. La licitación se publicó el 21 de junio y la última comunicación que se conoce al respecto son las empresas  que han sido admitidas en el proceso (Aramark Servicios de Catering, IGMO y Serunión). El presupuesto base supera los 13 millones de euros por año, con una duración de tres anualidades. La Administración regional siempre ha defendido el cátering para ofrecer este servicio avalando su postura en cuestiones de carácter sanitario y en los informes que revelan que esta opción frena el riesgo de posibles intoxicaciones alimentarias.