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Hostelería e industria alimentaria tiran de la contratación

L.M.
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Las figuras del camarero y del peón son las más requeridas por el mercado laboral burgalés. La temporalidad se ceba sobre todo en los puestos que requieren menor cualificación

El sector de la agroalimentación tiene un destacado peso dentro de la fortaleza industrial de Burgos y su provincia. - Foto: Patricia

La industria de la alimentación es, desde hace muchos años, uno de los puntales de la economía burgalesa y, por ende, un filón para encontrar un puesto de trabajo. La presencia de compañías de la talla de Campofrío, Eurofrits, La Flor Burgalesa, Frías, Lácteas Flor de Burgos, Langus, Gambastar o Arcecarne provoca que, de media, sean más de un millar los contratos que se firman en Burgos cada mes.

A lo largo del primer trimestre del año, el Ministerio de Trabajo ha registrado un total de 28.657 acuerdos entre trabajadores y empleadores, de los cuales 3.139 corresponden a este subsector, un 21% menos que el año pasado. Sin embargo, los servicios de comida y bebidas, es decir, los camareros o los ayudantes de cocina, han ido ganando mucho peso hasta situarse incluso por encima de la industria. Estas dos actividades económicas copan uno de cada cinco contratos firmados en Burgos. El SEPE registró entre enero y marzo 3.425 contratos para este perfil ahora tan demandado, un 225% más que hace un año. Este incremento tan elevado pone en contexto la acuciante falta de esta mano de obra, hecho que desde la Federación de Hostelería llevan alertando meses. Con la celebración de los Sampedros se da por inaugurada la temporada estival, cuando esta figura se vuelve imprescindible para dar respuesta al incremento de actividad que registran los bares de la provincia.

A estas dos actividades económicas le siguen las relacionadas con el comercio al por menor -exceptuando los vehículos de motor y motocicletas-. En total el SEPE ha notificado hasta 1.846 vínculos laborales en el primer trimestre, un 35% más que el año pasado. Los servicios a edificios (limpieza) y actividades de jardinería suponen el cuarto escalafón con 1.846 contrataciones. Tras ellas se sitúan las relacionadas con la educación, que acumularon hasta 1.273 entre enero y marzo, mientras que las actividades en establecimientos residenciales llegaron a las 1.264. Estas han subido en comparación con el año pasado un 56%.

Por sectores, los servicios aglutinan 17.433 de los 28.657 totales en el primer trimestre, el 60% del total. La industria logra 8.611, mientras que la construcción alcanza los 1.318 y la agricultura y la pesca los 1.295. Burgos, al ser la capital de la provincia, es el municipio donde se han cerrado más contratos. Concretamente han sido 19.345, un 19% más que en el primer trimestre del año pasado. Aranda y Miranda, con 2.350 y 1.970 respectivamente, completan el podio. Roa, con una importante actividad vitivinícola, ocupa la cuarta posición, mientras que dos localidades del Alfoz de Burgos, Villagonzalo Pedernales y Villariezo, que cuentan con polígonos industriales, cierran el top 10.

Experiencia y trayectoria. Tan solo 31 de los 28.657 contratos registrados por el SEPE en Burgos entre enero y marzo tuvieron como protagonista a un perfil de director o gerente. Estos notificaron unos índices de temporalidad muy bajos frente a la alta tasa de precariedad de los contratados para ejercer ocupaciones elementales.

Han sido más de 10.000 burgaleses a los que se les ha requerido para ejercer como camareros, peones industriales, agrícolas, limpiadores, ayudantes de cocina o empleados domésticos. Entre ellos el porcentaje de temporalidad se dispara al 80%.