Cripta de los Condestables: el último secreto de la Catedral

H. JIMÉNEZ
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Bajo la capilla de Los Condestables se oculta una pequeña cripta de conmovedora austeridad cuyos ataúdes sorprenden en contraste con el sepulcro superior

Los sencillos ataúdes de madera contienen los restos de los Condestables que no fueron profanados por los franceses. - Foto: Santiago Escribano

Es una habitación angosta, rectangular, de 3 metros de ancho por 4 de largo. Con el techo bajo, cubierto por una bóveda de piedra de sillería. Tenebrosa, pues cuenta con una pequeñísima entrada de luz natural. Lúgubre, como corresponde a un lugar de enterramiento. Y con un peso histórico notable, pues ahí se encuentran nada menos que los cuerpos del que fuera el matrimonio más poderoso de Castilla. La cripta de Los Condestables, situada bajo la esplendorosa capilla del mismo nombre, es el último secreto de la catedral de Burgos, uno de los espacios menos conocidos de sus miles de metros cuadrados. No es visitable y solamente se abre cada tantos años cuando es necesario algún tipo de mantenimiento. Está siempre sellado, pero recientemente accedieron a él los técnicos que acometieron la remodelación de Las Llanas con el objetivo de comprobar las humedades. Por suerte certificaron que todo estaba en orden.

Félix Escribano, miembro del equipo formado por AU Arquitectos y AjoTaller, relata que para acceder al lugar "hubo que proceder a levantar tres losas de piedra del pavimento de la capilla situadas cerca de la puerta de la sacristía, que esconden una pequeña escalera por la que se baja a la cripta que está situada bajo el presbiterio. Superada la emoción inicial de estar en un espacio en el que se concentra tanta carga histórica, lo primero que llama la atención es el contraste enorme que se produce entre los dos sencillísimos ataúdes de madera dispuestos en el centro de la cripta, comparados con los imponentes sepulcros que se encuentran justo encima, en el centro de la capilla. La extrema discreción de un espacio íntimo destinado al descanso eterno, frente a la pomposidad de un espacio social destinado a la representación pública. La madera del carpintero anónimo frente al mármol de Felipe Bigarny".

Sorpresa a ras de suelo. La cripta mantiene un ambiente saneado sin humedades, ya que se encuentra adecuadamente ventilada y ligeramente iluminada a través de una tronera que se eleva en rampa hasta una pequeña ventana de tipo aspillera que se puede apreciar desde la Llana de Afuera, sobre el zócalo de la fachada de la capilla. Y su altura engaña por completo. Relata Escribano que "una vez realizada la toma de datos y dibujada la cripta en sección, pudimos apreciar que esa sensación de estar en un espacio enterrado no se corresponde con la realidad, puesto que, sorprendentemente, el nivel de la cripta es casi coincidente con el nivel de la calle". En efecto, como él mismo añade sin ocultar su emoción, "al pasar por la Llana de Afuera casi podríamos saludar (figuradamente) a don Pedro y a doña Mencía, que se encuentran no debajo, sino detrás del muro, a escasos tres metros de la fachada", tal y como refleja en la transparencia que acompaña a esta página.

Contra la impresión inicial de hallarnos ante un espacio subterráneo, la cripta se encuentra al nivel de la Llana de AfueraContra la impresión inicial de hallarnos ante un espacio subterráneo, la cripta se encuentra al nivel de la Llana de Afuera - Foto: Delia Izquierdo y Guillermo Escribano

El objetivo principal de la visita a la cripta de los Condestables que desarrolló el equipo de las Llanas era "conocer con precisión los niveles de los distintos espacios interiores de la catedral y compararlos con los niveles del espacio exterior" para el diseño de soluciones que eviten la transmisión de humedad del exterior a la Catedral, apunta Escribano.

"En concreto, el nivel del pavimento de la Capilla de los Condestables se encuentra muy por encima de la cota de la Llana de Afuera, lo que se puede entender fácilmente si pensamos en el desnivel que salva la escalera del Sarmental cuando accedemos al templo. Pero debajo de la Capilla se encuentra la cripta donde descansan los restos de don Pedro Fernández de Velasco y doña Mencía Mendoza, al menos los que quedan después de la profanación que al parecer tuvo lugar durante la ocupación francesa. Se trata de un pequeño pero importante espacio, ya estudiado por Marcos Rico en su libro sobre la catedral, que sin embargo no aparece reflejado en muchos de los planos consultados".

Alzado de la capilla y cripta de Los Condestables.
Alzado de la capilla y cripta de Los Condestables. - Foto: Delia Izquierdo y Guillermo Escribano

Contra las humedades. Tras la comprobación de la enorme diferencia de niveles, y después de contrastar que todo está en orden en la cripta, los técnicos siguieron adelante con la ejecución de los trabajos previstos para resguardar la cabecera de la seo de las humedades. Relata el arquitecto que "para ello se ha renovado completamente la red de evacuación de aguas, incluso con una tubería profunda que conecta con la antigua conducción de la galería existente bajo la calle Fernán González que permite recoger las aguas de la ladera del castillo. Tras la excavación arqueológica realizada se han saneado los muros del templo, eliminando terrenos con gran humedad acumulada. Además, el nuevo pavimento exterior de la urbanización de la Llana de Afuera y su base de hormigón se han dispuesto sin llegar a contactar directamente contra los muros de la catedral, sino que se ha ejecutado una pequeña cámara perimetral ventilada en sus extremos, lo que evitará la transmisión de la humedad del terreno". Hay que cuidar la joya de la ciudad pensando en los próximos ocho siglos.