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Alzar la voz frente a lo invisible

R.E.M.
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María Muriel ha sufrido las dificultades del medio rural para las personas con discapacidad física. Desea ayudar a quienes están igual y en el pregón de su pueblo, Castrojeriz, lo visibilizó

María Muriel es de Castrojeriz y, tras acabar Educación Social, entre sus proyectos de futuro le gustaría trabajar con los mayores del medio rural. - Foto: Alberto Rodrigo

El medio rural se ve desde una perspectiva completamente diferente desde los ojos de una persona con discapacidad física. Así lo cuenta María Muriel Abellán, vecina de Castrojeriz, que alza la voz para hacer visible aquello que para la sociedad no lo es y que reconoce que en múltiples ocasiones a la gente le ha costado ponerse en su lugar. El vivir todas las dificultades en primera persona motivó que estudiara Educación Social y ahora que ya ha terminado la carrera quiere volver al pueblo, donde sueña con poner en marcha proyectos para ayudar a todos aquellos con necesidades especiales.

«He encontrado muchos problemas a nivel de barreras arquitectónicas, incluso dificultades para que personas en silla de ruedas o con movilidad mucho más reducida que la mía no puedan ni siquiera acceder a servicios básicos, como ayuntamientos o centros médicos, a los que debería poder entrar todo el mundo», comenta esta joven castreña, que sí menciona que en su pueblo progresivamente ha notado mejoras en este sentido. Sin embargo, más allá de eso recalca que la mayor parte de los problemas se dan a nivel social. «No conozco a ninguna persona con discapacidad que no haya sufrido un insulto o una vejación en la adolescencia por parte de compañeros o profesores», comenta María Muriel.

El pasado fin de semana se encargó de dar el pregón de las fiestas de San Juan, convirtiéndose así en una de las más jóvenes en realizarlo. Lo recuerda como muy «emotivo» y reconoce que consiguió que unos cuantos se emocionaron con sus palabras, donde relató lo que había vivido a lo largo de sus 29 años. Expresó el estigma de haber tenido una discapacidad física y donde «a algunas personas incluso les molestaba mi presencia». Desde problemas para ir a una excursión a Londres hasta inconvenientes para acceder a clase tras ser operada son algunas de las situaciones que ha sufrido. Por ello, agradece el altavoz que le ha ofrecido el Ayuntamiento de su municipio, que le ha permitido desarrollar que el pueblo es «por y para todos» así como mostrar el camino para continuar visibilizándolo. Y, por supuesto, no faltó el reconocimiento a sus padres, que siempre han estado a su lado.

Tampoco se olvidó en su discurso del «problema real» de la España Vaciada. En su opinión, se están concentrando los esfuerzos en el patrimonio pero «sin las personas todo eso no se podría gestionar». Reconoce también que hay que valorar a las personas y precisamente sus ideas giran sobre esa combinación del medio rural, la lucha contra la despoblación y que existan unos servicios adaptados a todos.

Con colegas de la carrera ya ha conversado sobre posibles iniciativas que le gustaría poner en marcha. En ese sueño entra el ayudar a las personas mayores. Ahora hace prácticas en la Asociación de Autismo de Burgos y de cara al futuro le gustaría trabajar el envejecimiento activo. De «forma idílica» su planteamiento pasa por un centro de mayores que incluya actividades para prevenir enfermedades y, por otro lado, un ocio alternativo para todas las edades.