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Ómicron, la variante de la incertidumbre

Agencias
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La nueva cepa dispara los contagios, pero la gravedad de los casos desciende por lo que la ciencia baraja que sea el principio del fin

Las mascarillas son fundamentales para frenar la transmisión - Foto: EFE

Las cifras históricas de contagios que acumula España -y el mundo- desde finales de 2021 dejan claro que ómicron es altamente transmisible y lo es porque ha acumulado un número muy alto, mayor que otras veces, de mutaciones y una combinación de estas no vista hasta ahora.

Identificada primero como B.1.1.529, esta variante presenta una amalgama de más de 30 mutaciones en la proteína de la espícula, la que el virus utiliza para entrar en la célula humana y el blanco común, con diferentes tecnologías, de las vacunas actuales. Si bien algunas de las mutaciones de ómicron ya se habían observado en beta o alfa, es la primera vez que la comunidad científica las ve juntas. Por eso, desde finales de noviembre fue declarada como preocupante después de que Sudáfrica diese la voz de alarma.

Allí se detectó por primera vez, pero su origen aún es desconocido. Hay dos hipótesis principales. Una, que su evolución se produjo en una persona muy inmunodeprimida infectada de COVID durante un período prolongado de tiempo, tal vez más de 300 días. Al no poder eliminar el coronavirus, este se multiplicó y mutó de manera continuada, lo que podría haber desembocado en esta variante.

La otra posibilidad es lo que se llama zoonosis inversa, según la cual el SARS-CoV-2, con el tiempo, habría pasado de humanos a animales. El virus evolucionaría de forma distinta en el huésped animal y al hacerlo podría volver a entrar en la población humana pero, esta vez, como un virus diferente.

Sea cual sea su origen, lo que sí está claro es que esta variante es más contagiosa que la versión original y más que la delta, que ya superó a los otros linajes, pero es complicado establecer cuánto más. Y es que las poblaciones a comparar no son las mismas; ahora, por ejemplo, el porcentaje de personas que ha pasado la infección es mayor que hace unos meses, también el número de vacunados, por lo que el comportamiento del virus y de la sociedad no es el mismo (hay más relajamiento).

 

En los bronquios

Científicos de la Universidad de Hong Kong concluyeron en experimentos in vitro que ómicron prefiere para multiplicarse las células de los bronquios en lugar de las de los pulmones. Es en los primeros donde se replicaría unas 70 veces más rápido que delta y que el SARS-CoV-2 original, acumulándose así más cantidad de virus transmisible en menor tiempo. En los pulmones, sin embargo, se replicaría con menos eficacia -unas 10 veces menos- que el coronavirus de Wuhan, lo que sugiere menor gravedad.

Que el SARS-CoV-2 haya mutado es lo normal, porque los virus mutan siempre, dentro de su proceso biológico, y se replican. Aunque en ese sistema de copia hay mecanismos de corrección, estos a veces fallan provocando una acumulación de errores o mutaciones que pueden desembocar en una nueva variante, que puede volverse más infecciosa, pero que no ve necesariamente incrementada su patogenicidad. Ómicron podría ir en esta línea.

Pero aún es pronto para certificarlo, igual que para decir que se convertirá en un virus estacional y la pandemia en endemia con la presencia de un número de casos más o menos estables en una época fija del año. «Los datos parecen indicar que la transmisión de ómicron está bajando en Sudáfrica, donde empezó a monitorizarse», señala Salvador Iborra Martín, experto en inmunología e infecciones de la Universidad Complutense de Madrid, quien agrega que posiblemente detrás de esta variante venga otra.

Menor eficiencia

Las mutaciones que ha ido acumulando el coronavirus han facilitado por un lado la infección y por otro que evada la actividad de los anticuerpos neutralizantes generados por el contagio o por las vacunas, que además decaen -se ha demostrado- con el tiempo. De ahí, insiste Iborra, la necesidad de la dosis de refuerzo. Diversos estudios, tanto preliminares como algunos publicados en Nature, apuntan en esa dirección: los anticuerpos monoclonales y las vacunas son menos eficientes contra ómicron, pero una tercera dosis podría mejorar la neutralización de esta variante.

En este sentido, el experto subraya que la inmunización sigue siendo muy eficiente para evitar la enfermedad grave, pero, como se dijo desde el inicio, los vacunados pueden contagiarse y contagiar, por eso insiste en las mascarillas, la prudencia y el distanciamiento social.