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El PP se queda solo con un PGOU que la oposición critica con dureza

Á. M. / Burgos
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PSOE, UPyD e IU votarán en contra de la aprobación provisional del Plan Ezquiaga en el Pleno del viernes. Los socialistas van a cuestiones de fondo y UPyD detecta los primeros problemas

Ezquiaga (i) entregó y defendió el Plan revisado tras el segundo periodo de alegaciones el pasado día 9. - Foto: DB/Alberto Rodrigo

Es el documento más trascendente para la ciudad y como tal está siendo tratado por los diferentes grupos políticos. El PP lo sacó a licitación, halló el acuerdo para encargárselo al equipo del arquitecto madrileño José Manuel Ezquiaga y defenderá su aprobación provisional, dos años más tarde  de la inicial, en el Pleno del viernes. Eso sucederá después de que hayan sido gestionadas y aceptadas en más de la mitad de los casos cientos de alegaciones presentadas por colectivos y particulares.

La oposición también asume la trascendencia de una revisión del Plan General de Ordenación Urbana y ayer avanzó su negativa a apoyar la aprobación provisional aun partiendo de la base de que el Plan Prointec (el vigente desde el 99) «es pésimo». El concejal socialista Antonio Fernández Santos destacó las virtudes que le encuentra al Plan Ezquiaga (ver recuadro), pero dijo que tiene «aspectos tan negativos que nos impiden apoyarlo».

El primero es que, sumando los 23 sectores residenciales aprobados en el 99, los cuatro del Masterplan de Herzog y De Meuron y los cuatro residenciales de Ezquiaga, «habrá suelo para construir 46.429 viviendas, lo que daría cabida a un crecimiento de la población, en ocho años, de 97.500 personas», algo que «no tiene sentido». También cree que los cuatro nuevos sectores industriales están fuera de lugar teniendo en barbecho la cuarta fase de Villalonquéjar y aún sin desarrollar el polígono privado del Monte de la Abadesa.

Pero donde cargó con fuerza Fernández Santos fue en el «mayor pelotazo urbanístico de la historia de esta ciudad». Lo detecta como consecuencia de haber considerado un sector residencial en Fresdelval en 1999, lo que supondría crear «un nuevo barrio más allá de las rondas, fuera de la ciudad». Eso se ha solventado «otorgando aprovechamientos -a cambio de Fresdelval- para 2.100 viviendas en Villatoro, un sector innecesario» subsidiario de una gestión que «no hay cristiano que lo entienda».

Por último, destacó el problema que plantean las dotaciones que lleva aparejadas el desarrollo urbanístico. Allí donde se planifica un nuevo barrio es necesario reservar parcelas para acometer dotaciones tanto públicas (dotaciones deportivas, colegios, centros de salud, parques...) como privadas (supermercados) o sociales (parroquias), por citar ejemplos.

Si llegaran a desarrollarse esos sectores, cosa que el PSOE considera «imposible» y de ahí que crea que existe el riesgo de que se propicie un crecimiento desordenado y fragmentado, habría que acometer inversiones por valor de «500 millones de euros», la mayoría de ellas municipales. El principal grupo de la oposición considera que esa cifra es, cuando menos, poco realista.