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Fuga de jóvenes burgaleses para optar a 7.700 empleos fuera

G. ARCE
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La emigración laboral a otras provincias se registró en un ejercicio económico, el de 2020, en el que el desempleo entre los trabajadores locales de entre 16 y 29 años se disparó un 49,52%

Pablo Alonso y Elvira Ruiz, impulsores de La Molienda - Foto: Patricia González

El pasado año, marcado por la crisis de la pandemia, los jóvenes firmaron 36.545 contratos de trabajo en Burgos. Como es habitual, la oferta no cubrió la demanda ni las expectativas laborales de esta población entre los 16 y los 29 años, lo que obligó a firmar otros 7.688 contratos en otras comunidades autónomas y provincias del entorno y, con ello, siguió alentando la fuga de capital humano que asola Burgos y que castiga su desarrollo demográfico. A poco más de 200 kilómetros de distancia, Madrid captaba en este mismo periodo 126.156 puestos de trabajo en esas mismas franjas de edad, siendo, con diferencia, el principal embudo de contratos de España.

El 26% de la población de la provincia, en dados de 2020, se mueve en la franja de edad joven: 48.973 tienen menos de 16 años; 12.708 se sitúan entre los 16 y los 19; 15.740 están entre los 20 y 24 años y 16.344 ocupan el tramo hasta los 29. Salvo las cuatro provincias gallegas y algunas de Castilla y León, Burgos es una de los territorios de España con menos porcentaje de jóvenes respecto a su población total.

El 10% de esta población está afiliada a la Seguridad Social (14.787 cotizantes), la mayoría a partir de los 20 años y, sobre todo, a partir de los 25, tramos donde se concentran la mayor parte de los 36.545 contratos firmados durante el pasado año, como recoge el Informe Anual del Mercado de Trabajo Juvenil elaborado por el Servicio Público Estatal (SEPE). 

David Campillo junto a su equipo de CrackpccDavid Campillo junto a su equipo de Crackpcc - Foto: Patricia González

Como es de suponer ante el enorme potencial de creación de riqueza de la comunidad vecina, el saldo de la movilidad interprovincial entre los jóvenes es permanentemente negativo para Burgos, pues es imposible competir con un mercado laboral tan atractivo y determinante como el madrileño. En 2020 solo se firmaron en la provincia 4.479 contratos para atraer empleo foráneo de otros territorios, por lo que en el diferencial de entradas y salidas se pierden 3.209 contratos con sus correspondientes jóvenes.

La tasa de movilidad, es decir, la proporción de contratos de un ámbito geográfico que ha implicado desplazamiento sobre el total de su contratación, es del 15,95% en Burgos, registro por encima de la media nacional (14,05%) y también de la de Castilla y León (10,23%).

En la región, solo Palencia (1.644 contratos), Valladolid (1.298) y Segovia (236) registraron un saldo positivo en 2020, es decir, entraron más que salieron jóvenes trabajadores, muchos de ellos de Burgos. Valladolid (9.824), Salamanca (4.491) y Palencia (4.489) son las provincias que más contratos de entrada generaron de la región.

El escenario es, si cabe, más negro al estar en un año, el 2020, en el que el paro entre los trabajadores de entre 16 y 29 años aumentó de forma extraordinaria, un 49,51%, hasta los 4.439 parados, porcentaje solo superado por provincias muy vinculadas a la evolución del sector del turismo (Málaga, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Alicante) y, en el caso de Castilla y León, por Segovia (62%), Soria (59,18%) y Valladolid (49,67%).

Así, casi 2 de cada 10 jóvenes burgaleses conocieron el paro durante el año de la pandemia. La cifra de contratación se desplomó un 38% entre las mujeres y un 25% entre los hombres. Los sectores que aglutinan esta contratación son los servicios (el 53,5% de los firmados en 2020) y la industria (el 35,5%).

Como es sobradamente conocido, el empleo estrella es el de camarero asalariado (muy penalizado por las restricciones de la covid-19) seguido de los peones industriales y agrícolas y de los vendedores en comercio.

Entre el colectivo laboral joven es mayoritario un nivel formativo de estudios primarios, el 44% de los empleos, mientras que los universitarios solo asumen el 10% de la oferta laboral.

Muy pocos autónomos.

El informe del SEPE llama la atención sobre la escasa presencia de los autónomos entre los trabajadores menores de 29 años. De hecho, Burgos registraba la segunda tasa más baja de España en 2020, con 4,64 autónomos sobre el total de afiliados a este régimen en cada provincia.

Los datos confirman que el mayor número de altas de trabajadores por cuenta propia se concentran en la mitad sur del país y, por el contrario, las mayores bajas se sitúan en el cuadrante noroeste. Burgos está en similares tasas que Lugo, Zamora, Palencia o Vizcaya, que están por debajo del 5% del total de sus afiliados jóvenes. Veintidós provincias superan el valor medio estatal juvenil de autónomos (6,51%) y en 26 provincias ha aumentado el número de autónomos en 2020 con relación a 2019.

El dato es importante puesto que el empleo autónomo, vinculado al emprendimiento y a la creación de nuevas empresas, es un motor de crecimiento económico y una garantía de asentamiento de población.

Las dificultades económicas para emprender, los entornos poco atractivos, la falta de dinamismo económico y también de ayudas y facilidades por parte de las administraciones son también un lastre que alienta la emigración juvenil.


David Campillo, 27 años. Crackpcc: "Era imprescindible salir para poder volver a hacer aquí lo que quería"

Este burgalés de 27 años estudió Marketing e Investigación de Mercados en la Universidad de Valladolid, realizó prácticas y trabajó en la empresa local Geotelecom "y después de dos años di el salto a Barcelona, a la empresa Naturitas, como gestor de cuentas y después como director de Marketing". La única forma que encontró para regresar a Burgos, donde estaba su familia, fue hacerse autónomo y empezar a gestionar clientes con su pareja y socia, Blanca Esther López. A principios de este año creó la empresa de marketing online Crackppc, con sede en el Espacio Emprende del Ayuntamiento, en Sonsoles Ballve, y hoy cuenta con 5 trabajadores en plantilla. La pandemia ha disparado su principal cliente, el comercio online. Suma más de 40 clientes fijos.

"En Burgos hay pocas posibilidades de promoción profesional, cosa que no ocurre en ciudades grandes como Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Málaga o también Sevilla, donde hay muchas agencias dedicadas a esta especialidad y salarios más competitivos".

David Campillo tiene claro que salir, emigrar, "es un paso imprescindible para poder volver y hacer lo que quieres. Si no, no estaríamos en Burgos...".

El comercio digital, que ha vivido una fuerte expansión durante la pandemia, es uno de los grandes generadores de empleo y nuevas empresas entre los jóvenes.

Elvira Ruiz, 24 años. La Molienda: "Las escuelas tienen que dar conocimientos sobre cómo crear una empresa"

Elvira Ruiz y Pablo Alonso, de 24 y 27 años, respectivamente, regentan desde mayo de 2021 La Molienda, un comercio de té y especias ubicado en la calle La Puebla, número 2, esquina con la plaza de la Libertad. Pablo trabajaba en una fábrica y Elvira, tras terminar Psicología y cursar un master de Orientación Educativa, no se vio opositando. "Yo soy una persona más inquieta y busqué alternativas a los estudios". Pablo conocía el mundo del café de especialidad "y me lo descubrió a mi". "Siempre hemos tenido una actitud optimista, aunque la pandemia nos asustó. Lo hemos afrontado con ilusión, más que con miedo". Lo más complejo a la hora de emprender, apunta Elvira, son las gestiones y las subvenciones. "Creo que es necesaria más formación en la escuela sobre el tema de emprender y la gestión económica de las empresas".