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Devoción a la Reina de la Sierra

Belén Antón / Revenga
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Decenas de visitantes acudieron a la campa del Comunero para participar en la romería de la Virgen de Revenga, que ayer llegó hasta la ermita en una carreta tirada por vacas serranas desde Quintanar

Sobre un carro tirado por dos ejemplares de vacas serranas y bajo un arco de ramas de berezo, con sus flores amarillas, la Virgen de Revenga llegó ayer puntual hasta el Comunero desde Quintanar para recibir el homenaje que cada último fin de semana de mayo le rinden sus fieles en una de las romerías más antiguas de Castilla.

Escoltada por caballistas y niños ataviados con el traje típico serrano, la Virgen fue testigo, en primera fila, del saludo de las cruces y los pendones de las tres villas condueñas del Comunero, Quintanar, este año capitulante, Regumiel y Canicosa. Un emotivo encuentro, al son de la música de la Banda de Quintanar de la Sierra, con el que se comenzó a desfilar hasta la ermita de Revenga y donde queda patente la unión y concordia entre los tres pueblos que gobiernan conjuntamente este espacio.

Seguida de los representantes municipales de las tres villas, las alcaldesas de Quintanar y Regumiel, Montserrat Ibáñez e Isabel Andrés, ayer vestidas de serranas, y del alcalde de Canicosa, Ramiro Ibáñez, además de decenas de devotos, la Virgen paseó sobre la carreta por toda la campa, hasta que una vez en la puerta de la ermita, y con las notas de la jota serrana sonando de fondo, se la descendió de la misma para que presidiera la misa en su honor.

Tras la celebración religiosa, la fiesta se trasladó durante todo el día a la campa del Comunero, ayer llena de puestos con productos artesanos y de alimentación, además de bares y atracciones para los más pequeños. Todo lo necesario, a pesar de la temperatura, para poder disfrutar de un día de fiesta, uno de los más importantes y tradicionales para los vecinos de Quintanar, Regumiel y Canicosa y para muchos visitantes de pueblos cercanos, tanto de la provincia de Burgos como de la de Soria.

Ya por la tarde, se celebró un Rosario y después tuvo lugar el ritual de la despedida de las cruces y pendones, que volverán a encontrarse el último sábado del mes de mayo del 2015 en el mismo lugar, la carretera en la que se unen los tres municipios, frente al Comunero. Las actividades de la jornada festiva concluyeron con una verbena en Quintanar, en la que se eligieron las reinas y damas de las próximas fiestas patronales, y que pronto traspasará a Regumiel la gestión del Comunero para 2015.