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El fichaje más fiel de la ACB

ALMUDENA SANZ
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Grotèsque vuelve a poner ritmo a los partidos de la Copa del Rey, que se celebra hasta el domingo en Granada

Grotèsque montó un ‘fiestón’ en el espectáculo final del campeonato del año pasado en el WiZink Center de Madrid, con música y audiovisuales. - Foto: Daniel Carpio

Volverá a haber representación burgalesa en la Copa del Rey de Baloncesto. El sueño imposible para el San Pablo lo convierte en feliz realidad Grotèsque. La ACB confía otra vez, y ya van tres ediciones, en el grupo burgalés para animar los partidos de esta competición, que se disputa en el Palacio de los Deportes de Granada desde hoy y hasta el domingo. Petite Mort y A. Theo pondrán ritmo a la presentación de jugadores, tiempos muertos, descansos... La emoción aguanta como la primera vez y hay muchas ganas, pero no nervios. La experiencia hace que conozcan mejor las dinámicas y sea más difícil pillarlos fuera de juego. 

«Volver a estar ahí es guay. Es un evento que nos gusta mucho. Somos seguidores de baloncesto y verlo a pie de pista es muy distinto a hacerlo desde la televisión», expone Petite Mort al tiempo que puntualiza que ellos no son los protagonistas, solo interpretan un papel secundario dentro de una película cien por cien deportiva. «Nosotros ponemos la salsa, porque sí es muy importante la música que suena para los estados de ánimo, tanto del público como de los jugadores», agrega y observa que «siempre molan» los gestos cómplices que les hacen los baloncestistas mientras calientan y les gusta alguno de los temas que pinchan. 

Aventura que esta actuación en tierras andaluzas será menos espectacular que la del año pasado en el WiZink Center de Madrid por limitaciones de las instalaciones, que impiden llevar audiovisuales. A quién le importa. A ellos, no. ¡Que tiemble la Super Bowl! 

Antes de salir han ultimado la música que han metido en la maleta. Habrá ritmos relacionados con el deporte de la canasta, como el hip hop, pero picotearán en otros, más y menos comerciales, más y menos conocidos, sin corsés ni prejuicios. «Siempre lo abrimos a todos los estilos porque el público es muy variado. Sabemos que es un auditorio distinto al que nos encontramos por la noche en un club», anota Petite Mort, consciente de que esta confianza, renovada un año tras otro, significa mucho, más en esta época de incertidumbre provocada por la pandemia. «A pesar de que llevamos ya dos años con esta crisis, tener otro tipo de actuaciones, no nos engañemos, sigue estando muy complicado», lamenta agradecido de contar con el guiño de los organizadores de este tipo de eventos, que han contado con ellos en otras citas de baloncesto e incluso otros deportes. 

Aún quedan ecos de la que montaron el pasado 31 de diciembre en la San Silvestre Vallecana. Subidos en el arco de salida, acompañados por batería y guitarra, tocaron para los 30.000 participantes de esta ya mítica carrera. Estos días, la fiesta se vive a pie de pista.