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Los tributos municipales seguirán congelados en 2022

H.J.
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Impuestos y tasas vivirán su quinto año sin grandes variaciones y el bipartito sigue valorando si solicitar a la Hacienda estatal una revisión de los valores catastrales para abaratar el recibo de la contribución

La última revisión catastral data de hace seis años y entonces los valores cayeron un 15% - Foto: Patricia

El presupuesto del Ayuntamiento de Burgos para 2022 "no tocará los impuestos y tasas". Es la premisa con la que trabajan en su elaboración el alcalde de la ciudad, Daniel de la Rosa, y el concejal de Hacienda, David Jurado. Ambos anuncian que la política fiscal seguirá la senda de congelación que ya emprendieron en las cuentas del presente ejercicio y en la del anterior, ante un panorama general de estabilidad que previsiblemente volverá a dejar el importe global en torno a los 213 millones actuales (195 puramente del Consistorio, más sus organismos autónomos y Aguas).

De la Rosa defiende que la buena marcha de la economía municipal permite no subir ningún tributo, pero al mismo tiempo apela a la prudencia, a la incertidumbre de cara al futuro a medio plazo y a que buena parte del presupuesto ya está comprometido nada más comenzar el ejercicio para no decidirse por su bajada.

Teniendo en cuenta que los presupuestos de 2019 y 2018 fueron prorrogados y que el equipo de Gobierno actual (primero con el PSOE en solitario y luego en coalición con Ciudadanos) no los ha tocado, los tributos acumularían su quinto año consecutivo de congelación. Y sigue abierta la puerta a una bajada del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) por la vía del Catastro.

Tal y como anunciaron ya hace unos meses, el Ayuntamiento baraja plantear una solicitud al Ministerio de Hacienda para que lleve a cabo una revisión de los valores catastrales de toda la ciudad. La última data del año 2015 y es posible que esta valoración inmobiliaria haya descendido desde entonces. Esto permitiría, de forma indirecta, que el recibo de la contribución descendiese, pues se calcula multiplicando el tipo impositivo municipal (que es uno de los más bajos de España) por el valor catastral.

El concejal de Hacienda, David Jurado, reconoce que esa posible solicitud al Catastro está en estudio, pero advierte de que solo sería positivo para el contribuyente en el caso de que se constatase el descenso en la valoración. De lo contrario podría tener un efecto pernicioso y por eso los responsables municipales siguen valorándolo y no se deciden a acometer la petición oficial al Gobierno.

Más allá de esta posibilidad respecto al IBI, el alcalde recuerda que durante su mandato se han producido rebajas de los precios públicos de las escuelas infantiles y del billete de autobús para los mayores, así como bonificaciones concretas para familias numerosas y otros supuestos, como las víctimas del terrorismo.

En lo que respecta al capítulo de ingresos, los responsables municipales confían en que una buena marcha de la economía post covid a corto plazo y un incremento de las transferencias del Estado (también con el aporte de fondos europeos) permitan elevar este capítulo de entradas. Sin embargo, añaden que los gastos prácticamente están comprometidos a 1 de enero, como sucede con el capítulo 6 (ingresos) o el de gasto de personal.

Respecto a este último, el Consistorio quiere poner en marcha una nueva relación de puestos de trabajo (RPT) antes de que termine el año. La modificación amortizaría algunas plazas y crearía otras, siempre previa negociación con los sindicatos, de manera que permita "una ejecución real del capítulo de Personal", dice De la Rosa.

El regidor apunta igualmente su intención de reforzar al área de Cultura, a través del IMC, con un millón de euros sumados a los que ya transfiere el Ayuntamiento hasta llegar a la cifra de 10: "z recuperar el peso que este área tuvo durante el mandato de Ángel Olivares, y también incrementar el gasto en Servicios Sociales", recalca.

Un mes para tener el primer borrador. El presupuesto municipal está actualmente en fase de elaboración y los socios de Gobierno (PSOE y Ciudadanos) anunciaron hace unas semanas su pretensión de tener listas las cuentas y aprobadas de forma definitiva antes del 31 de diciembre. Eso debería ser lo normal cada año, pero si se logra se trataría de una notable excepción porque, según subrayó el alcalde, no se ha conseguido en los últimos 20 años.

Para ello, se ha comprometido a tener listo un primer borrador a lo largo de este mes de septiembre. El documento se trasladará a los grupos municipales y a las juntas de distrito en octubre, con la idea de aprobarlo en la Junta de Gobierno Local en noviembre y que reciba el visto bueno definitivo en un Pleno de diciembre

Si esto se hace realidad será especialmente importante para la ejecución real del presupuesto, que cada año se ve resentida ante la incapacidad de la maquinaria municipal para gestionar tantos millones de euros en unos pocos meses, pues en muchas ocasiones las cuentas no han entrado en vigor de forma definitiva hasta marzo, abril o incluso mayo, con lo que se perdía casi medio año.