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Rodrigo Burgos

Punto Nemo

Rodrigo Burgos


Guapos de mascarilla

22/02/2022

Desde el pasado 10 de febrero está permitido quitarse la mascarilla nuevamente en la calle. Este gesto nos permite volver a respirar aire fresco a pesar de que mucha gente por seguridad, costumbre o comodidad prefiera seguir vistiéndola. En mi caso, siempre que no hay gente cerca, me la quito desde el primer momento en que piso el exterior, y al igual que yo, poco a poco el personal se va a animando a descubrir sus rostros, ocultos para los demás durante tanto tiempo. Este tímido destape me ha permitido darme cuenta de que hay personas a las que solamente conocía con mascarilla, y que al descubrir por primera vez sus facciones completas, la realidad decepciona mis expectativas estéticas. En casi todos los casos me los imaginaba más guapos. Al consultar el motivo de mi desengaño higiénico, resulta que es un fenómeno psicológico estudiado y asociado a las leyes de Gestalt, rama de la psicología que se alimenta de curiosos efectos ópticos, de cosas que no son, pero parecen ser. Una de sus leyes es la de la buena forma, por la que tendemos a rellenar con la mejor imagen posible esa percepción. Nuestro cerebro tiene más facilidad para guardar buenos y agradables recuerdos de los que alimentarse cuando tiene que completar vacíos. De este modo, será más sencillo que acuda a dientes blancos y rectos, labios carnosos y mentones bien proporcionados, que a narices dispares o pómulos asimétricos. Otro concepto es el de la terminación modal, mecanismo que activa nuestra corteza visual cuando vemos una forma incompleta. Aunque nunca hayamos visto el rostro completo de la persona que tenemos delante, como nuestro cerebro ha visto muchas narices y bocas, las promedia y le atribuye unas facciones armoniosas. 

En cualquier caso, cuando la mascarilla caiga definitivamente y volvamos todos a vernos con nuestras asimétricos e irregulares caretos, la mirada, nuestra parte más expresiva y que peor disimula el lenguaje no verbal, prevalecerá, porque es el espejo del alma y porque, como todos sabemos, nunca miente. Lo otro, es todo fachada. 
    @RodrigoBurgosOr

ARCHIVADO EN: Leyes, Psicología