El Antonio José se apaga

ALMUDENA SANZ
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El Concurso Nacional de Corales cancela la edición de este año definitivamente por prudencia y seguridad de los participantes

El Antonio José se apaga - Foto: Patricia González

Se ha apurado hasta tomar la decisión definitiva, cabía un hilo de esperanza de que se salvara de la quema, pero finalmente no ha podido ser. El Concurso Nacional de Corales Antonio José, la niña bonita de la música coral en la ciudad, se suma a la lista de citas culturales suspendidas por el coronavirus. La razón: preservar la salud de los participantes. La decimonovena edición de este encuentro tendrá lugar en 2021 (si la situación, claro está, lo permite). 
«Las circunstancias son las que son, estamos viendo que con el desconfinamiento total están apareciendo rebrotes y la actividad coral, sin que haya que demonizarla, porque no hay que hacerlo, sí tiene un riesgo objetivo mayor», expone su director artístico, Juan Gabriel Martínez, voz más que autorizada por tener un pie en el mundo coral y otro en el de la medicina, donde ha podido ver de cerca las consecuencias de la pandemia.
Advierte de la complejidad de mover con todas las garantías a las más de 150 personas que moviliza este evento, tanto en el momento de la actuación en el escenario como en los alojamientos y restaurantes, con peligro de aglomeraciones, innecesarias en estos momentos en los que la covid-19 sigue latente, amén de que la mayor parte de los coralistas proceden de fuera y urgen un desplazamiento en autobús. Otro riesgo más. 
«Es una medida dolorosa, pero prudente», sentencia su responsable artístico al tiempo que añade: «Lo primero es lo primero, pero no perdamos de vista que la Cultura es importante también». 
El Antonio José se movía en la cuerda floja desde que el Ayuntamiento decidió suspender la programación habitual. Su celebración en octubre permitía un resquicio de luz. Pero todos los implicados sabían que iba a ser difícil no caer. 
Lo que sí espera Martínez es que esta decisión no sirva de excusa para borrar del mapa este concurso nacido para recordar al compositor fusilado en 1936. «Me gustaría que esto solo fuera un paréntesis y que la voluntad política sea reanudarlo el próximo año si las medidas sanitarias lo permiten, que eso no está nada claro», aventura sin ninguna pista que le lleve a esta súplica, pero sí con precedentes. «Cuando estas actividades se dejan un año y se rompe la dinámica se puede caer en la tentación de arrinconarlas», anota Martínez, a quien la experiencia le deja con la mosca detrás de la oreja, aunque insiste en que confía en su continuidad. 
Y más desde que hace dos años entró en el Gran Premio Nacional de Canto Coral, la champions league de esta música, donde el resto de concursos también han optado por la cancelación (Villlanueva de la Serena, Ejea de los Caballeros, San Vicente de la Barquera...)
Mientras el Antonio José enmudece, la actividad coral capitalina empieza a salir de su letargo. Masas centenarias, como el Orfeón Burgalés y la Schola Cantorum, y más jóvenes, como la Coral de Cámara Vadillos, han vuelto a cantar. Otro rayo de luz.