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Primaria encarga a médicos MIR llamar a pacientes con covid

G.G.U.
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Son residentes en último año de formación, que también están gestionando altas y bajas para descargar de trabajo a los facultativos de los centros de salud

Sacyl está adoptando medidas para liberar a los especialistas de Familia del seguimiento de pacientes leves. - Foto: Luis López Araico

La Gerencia de Atención Primaria ha encomendado a un grupo de médicos internos residentes (MIR) en último año de formación el seguimiento telefónico a los pacientes contagiados que desarrollan síntomas propios de la covid -pero leves- para tratar de descargar de trabajo 'de pandemia' a los centros de salud y permitir que sus especialistas puedan centrarse algo más en la actividad propia de las consultas ambulatorias: prevención y promoción de la salud, además de la atención al paciente crónico. Este grupo de residentes atiende directamente desde las instalaciones de la gerencia a los enfermos que no necesitan asistencia presencial y también están asumiendo la gestión de altas y bajas, tras la avalancha que ha provocado la sexta ola de contagios por coronavirus.

Fuentes oficiales de la Consejería de Sanidad en Burgos confirmaron que este grupo de residentes se ha sumado así a las tareas de refuerzo que ya prestaban, de forma voluntaria e intermitente, especialistas jubilados en la denominada Unidad Médica de Apoyo en Burgos (UMAB), con sede en el espacio que ocupa el servicio de urgencias de Primaria en el Divino Valles. Ese equipo se creó a finales de 2020 y unos meses después se dio por concluida su labor para, sin embargo, volver a solicitar sus servicios en septiembre de 2021, una vez finalizada la primera fase de la campaña de vacunación contra la covid entre la población adulta.

Entonces, el cometido principal de estos médicos jubilados era contactar con personas que no habían recibido ninguna dosis para preguntarles el porqué y explicarles los beneficios de la inoculación en la prevención de una forma grave de covid y, por lo tanto, de una hospitalización. De las más de 6.200 con las que contactaron, un 38% cambió de parecer y pidió cita para recibir la primera dosis (algo más de 2.300 personas). Esa tarea de recaptación de personas sin protección por la vacuna concluyó justo cuando la sexta ola de coronavirus empezaba a arreciar en la provincia, a comienzos de diciembre.

Entonces, la labor del equipo de apoyo del Divino Valles volvió a centrarse más en el seguimiento de pacientes con síntomas leves y que no requerían exploración física, pero la eclosión de contagios tras el puente de la Constitución y durante las Navidades fue tan explosiva que los centros de salud tuvieron que volver a asumir el grueso del seguimiento a los pacientes en los que se confirmaba un positivo por coronavirus, con independencia de si la sintomatología era leve y grave.

En la provincia llegó a haber 19.000 casos activos por covid (ocurrió el pasado 11 de enero, según datos oficiales de la Junta); una cifra histórica en los casi dos años transcurridos desde el comienzo de la pandemia y ante la que la Gerencia de Atención Primaria consideró imprescindible crear otro grupo de refuerzo, en este caso con residentes de último año.

Así, se les encargó en principio que gestionaran las altas y bajas, pero después se les pidió también que hicieran seguimiento a pacientes que desarrollan síntomas tras la infección; en todos los casos síntomas leves, porque si la infección se complica, es necesaria la atención presencial.

La Consejería de Sanidad, ya con Alejandro Vázquez al frente, dio un paso más en Navidad y aprobó una orden mediante la que se acuerda pagar la actividad presencial que se haga por la tarde, más allá de la jornada ordinaria de trabajo, a los médicos y enfermeros sobrepasados que acepten a hacerlo voluntariamente. Por cada tarde completa de trabajo (4 horas, con 30 citas presenciales) se pagará 314 euros a los médicos y 268 a los enfermeros. Burgos es la provincia de Castilla y León en la que más éxito ha tenido esta medida, con 60 médicos y 68 enfermeros voluntarios.