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"Quiero que se valoren otras cosas más que el precio"

J. ORTEGA
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Miranda tras la barra (V) | En el Bar Cambio de Hora (avenida República Argentina), Naiara Ahedo intenta que todo el que entre en él se sienta cómodo y confíe en ellos para eventos personales

Los relojes y las manecillas son los protagonistas de la decoración del Bar Cambio de Hora. - Foto: Jesús J. Matías

Es cierto que, en ocasiones, no se puede burlar al destino propio de cada uno. Naiara Ahedo, propietaria del Bar Cambio de Hora, parece un buen ejemplo. La mirandesa, sin atisbo de dudas, ve a la hostelería como su "profesión". Quizás ese sea el motivo por el que, pese a haber trabajado fuera de este sector "en alguna fábrica" el destino hace que "al final siempre acabe volviendo a la hostelería", declara. "La verdad es que es algo que me gusta mucho y me apasiona, lo considero mi vocación", añade.

Tras varias experiencias trabajando para otros hosteleros, Naiara arrancó esta aventura en el verano de 2015 con la intención de "crecer y evolucionar laboralmente en este sector", para lo cual la única solución que vio fue "tener mi propio negocio". Al principio surgieron "las dudas y los miedos" propias a la hora de embarcarse en un proyecto así, pero Naiara agradece el apoyo recibido por parte de sus amistades: "Mucha gente me animó, especialmente una pareja de amigos que me empujaron y me animaron bastante, sin olvidarme de mi pareja, que también hizo lo suyo", comenta sonriente.

Cuando se le pregunta sobre en qué quiere que se convierta el Cambio de Hora, Naiara lo tiene muy claro: "Espero que esto se vea como un sitio familiar donde poder estar a gusto y en el que la gente sepa que pueden contar con nosotros para eventos más personales. Y creo que en parte lo estamos consiguiendo porque la gente ve que cuando hay eventos también dejamos algo de nosotros e intentamos cuidar todos los detalles al máximo. Es más, muchas de las personas que vienen aquí me dicen que vienen porque están a gusto y se sienten como en casa, eso es algo que suma. Queremos que la gente valore otras muchas cosas por encima del precio, por ejemplo. Así es como hemos creado una pequeña familia", detalle.

El nombre del local tiene para Naiara muchas lecturas distintas: "Surgieron muchos nombres, pero nos gustó este por el simbolismo de cambiar de aires cuando entras aquí. Además, así tenemos dos días de publicidad gratis cada año", afirma entre risas.

Con dos hijos, la conciliación familiar resulta en ocasiones muy poco factible, aunque en su caso hay un elemento diferenciador que lo hizo todo más fácil: "La clave es que los niños tengan una abuela joven", comenta entre risas. "Ella y el resto de mi familia me ayuda mucho y se lo agradezco un montón, aunque como madre a veces echas de menos no poder pasar más tiempo con ellos", añade.

La pandemia fue un golpe muy duro para todos los negocios de hostelería y este no fue una excepción: "Aquí lo vivimos con mucho miedo y mucha tensión, al final de aquí come toda mi familia". Sin embargo, el trabajo constante y la preocupación por los pequeños detalles permitieron salvar la situación: "Los afrontamos trabajando todo lo que nos permitían y más, intentamos cuidar todos los detalles de limpieza y reinventarnos con cada nueva norma que se ponía, como con la comida para llevar. Mucha gente nos decía que les gustaba venir a este bar porque se sentían muy seguros". Cuando recuerda esos tiempos, no se olvida del apoyo recibido por toda su clientela: "La respuesta del público cuando abrimos fue buenísima hasta el punto de que se formaban colas en la plaza. Siempre he dicho y siempre diré que estoy muy agradecida a todos ellos".

Así, queda claro que las personas que acudan al Bar Cambio de Hora encontrarán allí una familia que los recibirá con los brazos abiertos.