La magia empieza en los platos

ALMUDENA SANZ
-

Alberto Monja, como Almedrón, Almendro Soul Flowers o Calceto ChaCho Boys, se aúpa como el pinchadiscos que más veces ha abierto el Tablero. Hoy suma la cuarta. Aplaude la continuada apuesta de este festival por los dj locales

Alberto Monja volverá a pinchar mañana en el Hospital del Rey. - Foto: Luis López Araico

No encabezan los carteles, pero siempre aparecen; no bendicen el escenario, pero mueven puñados de fieles; no marcan el ritmo, pero ponen a bailar a todos. Sin los pinchadiscos, el Tablero de Música existiría, pero no sería el mismo. Y tan requisito como que el grupo que toque no lo haya hecho antes en la ciudad es que el dj que abra la fiesta cada jueves en el Hospital del Rey sea burgalés, de nacimiento o adopción. Desde el año 2003 -las dos primeras ediciones no hubo-, han pasado 72. Alberto Monja suma mañana su cuarta intervención. Como Almedrón debutó en 2003 teloneando a Maharajá. Los gitanos de Rajasthán. Ya con el nombre de Almendro Soul Flowers se puso a los platos en 2008 para dar pie a D'Callaos. Y con Chela, su mitad de Calceto ChaCho Boys, lo hizo en 2016, antes de que tocara La-33, y volverá esta tarde, como previa a Ítaca Band (entradas agotadas). 

«El equipo del Tablero ha traído a gente de todos los lados, han venido músicos alucinantes, pero para abrir siempre ha apostado por pinchadiscos de Burgos», presume Monja en medio de la plataforma ajedrezada. «Es difícil ser profeta en la tierra de uno y estar aquí significa que te aprecian. Eso es muy bonito», valora.

Llega cargado con todo el equipo, aunque ya rara vez viaja con tantas maletas. Mañana toca sesión bailonga. «Los chicos de Ítaca Band son muy, muy cañeros y tuvimos clarísimo que desde el principio hasta el final tiene que ser baile. Dependerá también de la energía del público, pero sí hemos pensado en algo muy fiestero, muy estilo Chacho Boys, que es el bailoting», observa el músico y avanza que sonarán, entre otros muchos, Gentleman's Dub Club, Gipsy Kings con Goran Bregovic o iLe.

Desanda en el tiempo casi veinte años hasta aquella primera pinchada, una selección oriental y tranquila, para no desentonar con Maharajá. «Estábamos en un lateral y vino una señora para ver si podíamos bajar el volumen», recuerda divertido y aplaude que con los años, quizás por la subida del precio de la entrada, el público se ha filtrado y realmente viene gente a disfrutar de la música, a reencontrarse, también, pero sobre todo a escuchar. «Me he encontrado a gente cerca del escenario haciendo merendola y quizás está quitando el sitio a otra que quiere bailar. Hay que respetar, pero hay espacio para todos, incluso para niños, y eso está muy bien», sostiene además desde el punto de vista del espectador, que lo es siempre que puede, menos de lo que quisiera.

«Me gusta venir a ver a los artistas, aprender de los otros dj y a apoyar lo que se hace», señala y confiesa que, aunque parezca mentira, la masificación le asusta.

Monja es un viejo conocido de la escena dj. Empezó a los 16 años en La Corzana, un bar que conocerán quienes pasen hoy de los cuarenta. Con una mano ponía cervezas y con la otra, vinilos. Un popurrí loco de todo lo que entonces pasaba por sus oídos. Desde Los Pekenikes, que enchufaba su padre en la furgoneta familiar, a los grupos que sonaban en la habitación de sus hermanos, con los grandes éxitos de The Beatles, Rolling, The Clash o Barricada, el punk de Exkorbuto, Cicatriz o Siniestro Total, y después, en los noventa, el sonido Seatle de Nirvana, Pearl Jam o Soundgarden.

Treinta años delante de los platos -ya maquina alguna forma de celebrarlo- han aumentado su abanico musical casi hasta el infinito con sonidos de todo el mundo. Sus sesiones son un hallazgo para los melómanos.

Pero reconoce que el panorama ha cambiado. Ha evolucionado. «Tras el boom de los ochenta y noventa, con la crisis de 2008 se produce un cambio generacional. La chavalería ahora lo tiene todo por el móvil y no necesita un local de referencia, la normativa también limita a algunos bares estas sesiones... Es una pena porque se pierde mucha magia», lamenta para al minuto siguiente advertir con alegría que es una maravilla la ebullición de proyectos musicales que se mueven actualmente en la ciudad, donde los dj aún tienen su lugar y, además, pueden presumir de contar con su propio paraíso. 

Una nómina 'made in Burgos'

El verano de 2001 nació el Tablero de Música. Ni en esa primera edición ni en l segunda hubo dj que animaran los conciertos. Estas sesiones comenzaron en la tercera. Desde entonces, año a años han pasado por el Hospital del Rey... .

2003. Fruco, Djam End, Almendrón Sesion y Poliéster estrenaron esta programación.

2004. Los elegidos fueron La Perla Canna, Ío, Matxini y Djah End.

2005. Le Fank, Miss in, Cromañón y Mar se pusieron a los platos en la quinta entrega. 

2006. Airgamboy, Dancing Data, Iván Iwana y Sesión Todofolk escribieron el prólogo. 

2007. Videodrone, AAAG, RAF y Polar 5691 subieron el volumen. 

2008. Pure Hemp, Almendro Soul Flowers, Cucho Sound System y Pinchauvas de Jota se anunciaron aquel verano. 

2009. Pinky, Mart Deroba, Drrubi y Lobito Zurdo compusieron el cuarteto pinchadiscos. 

2010. El Tablero bailó con Chronic Sound, Juantxu Pécora, De la Iglesia y Pestruzo. 

2011. DisCknockED, Sessión Selecta Folk con Diego Galaz, Eïsbar y Cartones pusieron ritmo a los jueves de aquel estío. 

2012. Resultaron seleccionados Jacho, Álex, Becario y Dra. Ye-Yé. 

2013. Yahaira, Homeless Inc., Alfred Adle y Dra. Ye-yé, a los mandos. 

2014. Las tardes comenzaron con LeNodj, Perkins & Cuento, Ana Boe y Javier Gómez. 

2015. Jotaerre Sound System, Gravel Slag, Samfran Crew y Petite Mort se auparon a la agenda.

2016. Dj Gufi, Theo Marmot, Ángel Mitchum y Calceto Chacho Boys escribieron su nombre. 

2017. Se asomaron a la pista Hand SignsJ, Tatanka, Goiko y Wise. 

2018. Manobanana, Platea, Shadowplay y Charnega dieron pie a los conciertos. 

2019. Güesp, Platea, Shadowplay y Charnega pincharon antes de que la pandemia dejara dos años en silencio. 

2022. Discknocked, Marina Antih, Calceto ChaCho Boys y Rubi Wave, en la edición del reencuentro.