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De recuerdos también se vive

CARMELO PALACIOS
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El deporte tiene muy poca memoria, pero nada podrá borrar la hazaña del Hereda San Pablo hace exactamente un año, cuando tumbó al Quimsa argentino y se alzó con la Copa Intercontinental en Buenos Aires

El capitán Vítor Benite levanta al cielo de Buenos Aires la Copa Intercontinental conquistada por el Hereda San Pblo Burgos ante el Quimsa argentino. - Foto: Luis López Araico

Las expectativas, la exigencia de ganar, los nuevos retos o la necesidad de superarse. El deporte profesional tiene muy poca memoria y los malos resultados son capaces de devorarlo todo, pero al Hereda San Pablo nadie le podrá quitar la gesta que logró hace exactamente un año, cuando doblegó (73-82) al Quimsa  argentino para conquistar la Copa Intercontinental en Buenos Aires.

La historia quedó escrita el 6 de febrero de 2021 en el Estadio de Obras Sanitarias, pero antes de llegar hasta ahí el camino recorrido había sido muy largo. Desde la previa de la Basketball Champions League hasta la conquista del título en Atenas, lo que le dio la posibilidad de optar a la Intercontinental en Argentina. Una hazaña sin precedentes en el baloncesto burgalés que ahora, 365 después, cobra todavía más valor teniendo en cuenta la difícil situación que atraviesa el equipo.

El San Pablo cruzó el Atlántico por primera vez en su historia para jugárselo todo a un partido en el que llevaba el peso de ser favorito por ser el campeón de Europa. En aquella expedición, faltaba Alex Renfroe, a quien una inoportuna lesión de rodilla le impidió participar. En su lugar, entró el canterano Ángel Infante, que se convirtió en el primer burgalés en disputar y ganar el torneo. Pese a la sensible baja del base americano, la confianza de la plantilla estaba por las nubes.

La plantilla estaba obligada a aclimatarse al verano austral en tiempo récord porque sus vuelos se cancelaron por la pandemia. Prácticamente, fue llegar, ver y vencer. Bajo un asfixiante calor en el Estadio de Obras Sanitarias, los pupilos de Joan Peñarroya impusieron su ley durante toda la primera parte, llegando a romper el partido antes del descanso con una renta de 26 puntos, pero se relajaron tras el paso por los vestuarios y el Quimsa se colocó a tan solo cinco a menos de dos minutos para el final. En ese momento de tensión y cuando no entraba nada, el San Pablo le puso garra, se mostró sólido en el rebote y se coronó como el mejor equipo del mundo en el baloncesto FIBA. Benite, con 19 puntos y tres asistencias, fue el 'MVP' de la gran final.

Revalidar el título. En tan solo una semana, el Hereda San Pablo tratará de revalidar la Copa Intercontinental en El Cairo (Egipto). Será en un formato de Final Four en el que tendrá que enfrentarse al Zamalek, anfitrión del torneo, en las semifinales, y en el caso de ganar, se medirá el próximo domingo al vencedor del Flamengo brasileño y el Lakeland Magic estadounidense. Sin duda, una oportunidad de oro para recordarse a sí mismo de lo que fue capaz hace tan solo un año y darse una alegría en una temporada en la que están escaseando.