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Un año de notable

ÁLVAR ORTEGA
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El entrenador del Recoletas Burgos Universidad de Burgos, José García, junto al presidente, Manuel Vadillo, hacen un balance de su primera experiencia en dichos puestos, reconocen el margen de mejora y adelantan por dónde irá el nuevo proyecto

José García (i.) y Manolón posan en la sede del club. - Foto: Patricia

Los cambios no le han sentado mal al Recoletas Burgos Universidad de Burgos. Un año después de firmar la mejor temporada de su historia con Juan González en el banquillo e Iñaki Sicilia en la presidencia, ahora son José García y Manuel Vadillo 'Manolón' los que ocupan esos puestos clave en el organigrama. Y con ellos, se ha firmado una campaña tan difícil como positiva. A pesar de coquetear con los puestos de descenso en el ecuador de la liga, la mejoría del juego provocó que, en la última jornada, se sellara la clasificación para unas eliminatorias por el título en las que no se pudo avanzar de cuartos de final. Cumplida la meta marcada, los dos hombres más importantes del proyecto burgalés se muestran satisfechos sin renunciar a su ambición.

«El balance de la temporada es totalmente positivo aunque hay que mejorar en las indisciplinas y en las expulsiones temporales, en las que fuimos los líderes. Si reducimos esa faceta podríamos sacar adelante partidos que este año no hemos sacado. Hemos hecho cosas muy buenas pero hay mucho que mejorar», comenta José García en la que ha sido su primera experiencia como primer técnico después de ser la mano derecha de Juan González en su llegada a Burgos. «Como cabeza del staff sí que aparecen más responsabilidades y eso produce un desgaste adicional, pero es una experiencia enriquecedora que merece la pena. Cuando las cosas no salen todo cuesta más pero al saber que estábamos trabajando mucho pude mantener la calma. Cuando las cosas van mejor ya no hay problema y se empieza a disfrutar de la situación», recuerda sobre los últimos partidos de 2021, en los cuales los malos resultados hicieron temer los peor.

No se fue capaz de ganar fuera de San Amaro hasta que llegó enero, un desempeño que tuvo como explicación la numerosa cantidad de nuevos jugadores y la falta de química que eso provocó en un inicio. Además, la mala suerte estuvo presente en varios encuentros que terminaron en tablas: «En mis más de 20 años como jugador empaté una vez y en esta liga lo hemos hecho tres veces. Pero en ninguno de ellos nos hemos conformado, siempre hemos seguido atacando», comenta con cierta incredulidad Manolón, que se convirtió en el  máximo directivo en los primeros días de año. «Cuando cogí la presidencia estábamos bastante más abajo. Somos conscientes de los mimbres con lo que tuvimos que tejer este cesto, así que se puede decir que el resultado ha sido bueno», remarca.

Resultadismo. Ambos están de acuerdo en que no se puede juzgar el rendimiento de la plantilla atendiendo exclusivamente a los resultados. A priori, la campaña previa, en la que se llegó a la final de la Copa del Rey y se alcanzaron las eliminatorias por el título en quinto lugar, fue mucho mejor que la reciente, aunque José García no se muestra del todo convencido. «El año pasado se perdieron más partidos que en este, en el que solo hemos perdido dos más que el líder, el SilverStorm El Salvador. Queremos medir todo de la manera más objetiva posible. Muchas veces comparamos temporadas sin tener en cuenta el contexto. Este año el VRAC se quedó fuera del play off teniendo quizá la mejor plantilla de todas. Y en la última jornada le ganó al líder. Un solo punto, que la pelota entre o no entre palos no te hace mejor o peor», reflexiona el argentino, que ya tiene la vista puesta en 2023.

«Cada vez el desafío va a ser más salvaje. Está claro que puedes perder partidos contra cualquiera así que hay que prepararse porque el contexto del próximo año va a ser muy hostil. Con el mismo equipo, la próxima campaña no sé si podríamos lograr el objetivo», duda José García, que reclama así refuerzos de garantías que se unan al gran bloque de jugadores del actual vestuario que pretende renovar el club.

El principal objetivo es aumentar la rotación de una plantilla que, desde que se llegó a la élite siempre ha sido más corta que la de muchos rivales. Por ello, Manolón promete que el proyecto para la 2022/23 estará «a la altura»: «Va a ser atractivo. Somos de los equipos importantes de Castilla y León y de España, así que debemos hacer un equipo con el que la afición se siga sintiendo identificada».