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Las Huelgas, un legado real

I.L.H. / Burgos
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El monasterio repasa el reinado de sus fundadores, Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet, a través de 26 piezas «excepcionales» entre documentos, textiles, artes suntuarias, pinturas y armas

La abadesa, Mercedes Amutio, atiende a las explicaciones de la comisaria, Ma Jesús Herrero, frente al acta fundacional del monasterio firmado por Alfonso VIII. - Foto: Luis López Araico

Hace el número 154 en la lista de abadesas elegidas para dirigir a la comunidad religiosa de Las Huelgas. Mercedes Amutio Lacalle es parte de la historia del monasterio, como lo son todas las que han sucedido a doña Misol desde 1187, año en el que Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet fundaron el cenobio con la idea de que se mantuviera «a perpetuidad». Las 28 monjas que hoy conforman la comunidad religiosa renuevan una promesa que ha sobrevivido durante más de 800 años a pesar de los vaivenes de la Historia, expolio francés incluido. Con el respaldo de Patrimonio Nacional, el monumento sigue siendo en el siglo XXI parte de lo que fue cuando se creó en 1187 y su legado real lo visitan al año más de 60.000 personas.
Recordar a quienes lo fundaron recuperando el valor del monumento en la actualidad es lo que pretende la exposición que hasta finales de enero se podrá visitar en la Sala de Labor del propio monasterio. A través de 26 piezas «excepcionales» y «prácticamente inéditas» -porque son escasas las ocasiones en que han sido expuestas-, la exposición  Alfonso y Leonor, Reyes de Castilla repasa el reinado de los monarcas por medio de documentos, textiles, armas, pinturas y artes suntuarias. «Podemos ver cómo eran físicamente y sus cualidades morales, qué motivos les llevaron a fundar el monasterio,  qué tipo de oficios y liturgias se desarrollaban en Las Huelgas o cómo eran las ceremonias civiles y religiosas», resumía ayer en la inauguración la comisaria de la muestra, María Jesús Herrero.
Del poder real habla la corona de Sancho IV, que llama la atención por sus camafeos romanos y piedras preciosas, y porque se cree que pudo pertenecer antes a Alfonso X y a Fernando III. También hablan de posición y estatus los guantes del obispo Ximénez de Tarda, de seda e hilos entorchados de plata, con un Agnus Dei representado en la mano derecha, la mano de las bendiciones, que son además los primeros completos que se conservan en Europa.
De ceremonias para armar a caballeros da cuenta una espada y una vaina del siglo XIII decoradas con las armas reales (un castillo en el anverso y un león en el reverso). Suntuosas son también las arquetas, tanto de esmaltes de Limoges con imágenes que recorren la biografía de santo Tomás Becket como de hueso.
La importancia del monasterio queda patente en la carta fundacional, el privilegio rodado de Alfonso VIII, la Biblia antigua y, por supuesto, el códice musical. Y de quienes descansan aquí o de sus familiares dan fe la almohada de Fernando de la Cerda o una serie de textiles restaurados para la exposición «donde se ve la evolución de técnicas y motivos en las vestiduras de infantes y monarcas». 
 
Una sala almohade. La exposición está organizada por Patrimonio Nacional con piezas de las Colecciones Reales (excepto la corona de Sancho IV, que pertenece a la Catedral Primada de Toledo, y los guantes de obispo Ximénez de Tarda, que proceden de Santa María de la Huerta). Con un árbol genealógico, los hitos de la biografía de ambos monarcas y un cuadros que permiten poner rostro a los fundadores, la muestra honra a los monarcas y a su legado en cuatro apartados:Imagen y poder real;Liturgia monacal;Artes Suntuarias, y Ceremonias.
Las 26 piezas se exponen en la Sala de Labor o antiguo Locutorio, un espacio recuperado al lado de la sala capitular. Con una inversión de 85.000 euros, Patrimonio Nacional ha rehabilitado esta zona en la que destaca el importante conjunto de yeserías almohades que la decoran. Su bóveda mudéjar está revestida con motivos geométricos, vegetales y castillos, que acaban de restaurarse con motivo del octavo centenario de la muerte de Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet.
Cuando se clausure esta exposición -a finales de enero- la sala se incorporará a las visitas habituales al monasterio, tal y como anunció el presidente de Patrimonio Nacional, José Rodríguez-Spiteri. La muestra actual está abierta en el horario del propio monumento:de martes a sábados de 10 a 14 horas y de 16 a 18:30 horas; domingos y festivos de 10:30 a 15 horas, y lunes cerrado.