Sorin en el laberinto

R.P.B.
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El rumano Sorin Rusu, que vive en Burgos desde hace 20 años, denuncia que lleva casi cinco con todo en regla esperando a que les otorguen a él y a su mujer la nacionalidad española

Sorin muestra algunos de los documentos con los que le están ‘mareando’. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Rodeado de papeles, Sorin Rusu muestra su desperación y su rabia.Lleva veinte años viviendo y trabajando en Burgos. Ha venido todo lo que tenía en su Rumanía natal porque su vida está aquí, en la tierra en la que han nacido sus hijas. Desde hace cuatro años lucha para obtener la nacionalidad española, en vano. No entiende cómo es posible que el laberinto administrativo sea tan complicado, máxime cuando ha realizado todos los trámites y cumplimentado con todos los papeles para poder obtenerla. Lo tiene todo en orden.Pero no le dan la nacionalidad. Le vuelven a pedir de todo; lo cumplimenta todo nuevamente. Y nada. Esta situación le está acarreando no pocos disgustos y una enorme sensación de desasosiego. «Mi mujer y yo estamos renunciando a la nacionalidad rumana para facilitarnos la vida y porque hemos decidido vivir aquí  porque nuestras hijas son burgalesas y no entendemos por qué nos ponen tantas trabas.Llevamos así desde el año 2016, pasamos todas las pruebas y tenemos todo en regla. Estamos preocupados», apostilla Rusu.

«La prueba la pasado entre 2015 y 2016, pagamos el dinero que costaba. Aquí aparecemos como aptos [muestra Sorin el resultado de las pruebas de conocimientos constitucionales y socioculturales de España]. Los tenemos aprobados, somos aptos. Creo que pagamos 400 euros.Y ninguno de los dos, casi cinco años después, tenemos la nacionalidad». Sigue explicando Sorin que el pasado año recibieron sendas misivas del Ministerio de Justicia en las que volvían a solicitarles documentación y acreditación de varios asuntos que ya habían cumplimentado en su día, hace años, incluyendo recibos de pago. «Eso ya lo habíamos presentado todo. Ahora nos lo vuelven a pedir y nos piden alguna cuestión más que entonces no nos pidieron. Ahora nos piden también el pasaporte después de cuatro años y el resguardo de las tasas de los exámenes y no sé cuántas cosas más».

Sorin sospecha que este laberinto se debe a que bien en los juzgados, bien en dependencias ministeriales, se ha traspapelado alguna de la documentación. «Pero nosotros no tememos la culpa, nos están mareando desde hace años y la única realidad es que todavía no tenemos la nacionalidad española, y esto me está acarreando problemas. Y pasan cosas raras: me piden el DNI a mí pero a mi mujer no. No entendemos nada. Aquí tengo todo lo que nos pidieron y presentamos hacer cinco años. ¿Por qué no nos dan la nacionalidad? Ahora lo hemos dejado en manos de una gestora que ha enviado toda la información por vía telemática. Y seguimos esperando. Nos han vuelto a pedir lo mismo que hace cuatro años».

Sorin Rusu quiere denunciar el inexplicable funcionamiento de la administración, ese ‘vuelva usted mañana’ sobre el que ya escribiera Mariano José de Larra en el siglo XIX. «Somos gente honrada, trabajadora, que hemos vendido todo lo que teníamos en el otro país para afincarnos aquí, que nuestras hijas han nacido aquí... No entendemos por qué solo nos plantean problemas por todos los lados.Hemos hasta decidido renunciar a nuestra nacionalidad aunque prefiriéramos la doble nacionalidad. Y ni así se soluciona. Y esto nos está causando problemas respecto a las tarjetas sanitarias de nuestras hijas. Queremos que se nos solucione esto ya. Y no sabemos qué más hacer. Tenemos familiares que lo pidieron unos días antes que tienen la nacionalidad desde hace tiempo.No sabemos qué pasa con nostros. No podemos más», concluye.