Alcoholismo: temporada alta

A.G.
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La Asociación de Alcohólicos Rehabilitados experimenta en los días posteriores a las fiestas navideñas un importante repunte en la demanda de terapias y en las recaídas de sus usuarios

Alcoholismo: temporada alta

En el momento en el que sonó la última de las 12 campanadas que dieron paso a 2020 la copa que levantó José Antonio López para brindar estaba llena... de Coca-Cola. Este gallego lleva seis meses sobrio y está tan convencido de que esta vez es la buena y tan agradecido a los terapeutas de Arbu por la ayuda que le están prestando para, por fin, dejar el alcohol, que no le vale la pena arriesgarse. "Las navidades son muy jodidas, como cualquier fiesta, porque en este país todo lo celebramos con alcohol. Reconozco que cuesta mantenerse al margen pero por eso mismo tienes que tener claros tus objetivos y tus limitaciones y ver lo que puedes perder si consumes alcohol. A veces resulta hasta violento porque mucha gente te ofrece y frente a ello, si es alguien a quien no conozco y no quiero dar explicaciones, dijo  que soy alérgico o que estoy tomando algún tipo de medicación. Solo si intimo con esa persona le cuento que soy alcohólico porque no me gusta ir con el estandarte puesto".
José Antonio ha salido, pues, indemne de las navidades, que para muchos alcohólicos suponen una trampa mortal. "Tenemos más demanda y más recaídas en los días posteriores a las fiestas navideñas pero también en las fechas anteriores, desde principios de diciembre, y esto tiene que ver con el tema emocional. Solo el hecho de pensar en estos días a muchas personas con adicción al alcohol les supone un agobio porque o tienen conflictos con la familia o no tienen contacto con ella, a nivel afectivo son momentos de mucha intensidad", explica Julián Mateos, psicólogo clínico y coordinador de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Burgos (Arbu), quien añade que el hecho simbólico del fin de año, del balance que siempre se hace y de la emocionalidad de estos días "les enfrenta con situaciones no resueltas que afectan a su estado de ánimo y es fácil que vuelvan a consumir o que entren en depresión".
Por eso, esta temporada -las semanas anteriores y posteriores a las fiestas- supone en el calendario de la asociación un pico de trabajo, al igual que los cambios de estación  que, como explica Mateos, también afectan a las personas con adicciones. Frente a ello, insiste, se trata de seguir trabajando de la misma manera: "El alcoholismo es una dependencia y cuando se toma algo, aunque sea una copa, se recae y se vuelve a la situación anterior, por eso se les enseñan estrategias para mantenerse a salvo como evitar ir a los bares o saber de antemano que van a pedir". José Antonio lo sabe perfectamente y lo aplica: "Antes de entrar por la puerta yo ya sé que voy a pedir un café solo, que me encanta. Y de ahí no me muevo. También procuro no estar demasiado en los bares, es tentar mucho a la suerte y  te digo que estoy encantado de que hayan pasado las navidades, no solo por la presión del beber sino porque son fechas en las que piensas en lo que eras y lo que has perdido", cuenta este hombre, que es alcohólico desde hace 18 años  pero que se mantuvo sobrio un larguísimo periodo hasta que recayó debido a una serie de problemas personales. "Te encierras en el alcohol porque lo ves como una salida fácil pero no lo es en absoluto", afirma. En sus peores momentos, a las siete de la mañana ya se estaba tomando un par de whiskys y ahora reconoce que es un hombre nuevo "con expectativas de vida porque aquí te dan las armas con las que poder pelear contra la adicción".

¿Cómo se trabaja con una persona que ha recaído en la bebida? El psicólogo explica que se hace de la misma manera que se venía abordando el problema hasta ese momento: "Tratamos de reforzar el tema afectivo y emocional, luchar contra los síntomas depresivos, derivarle si lo necesita a su médico de Familia o a su psiquiatra y, si es posible, trabajar con la familia, tiene mejor pronóstico aquella persona con la que colabora su familia".
En ese punto está también José Antonio, en el de "poco a poco", insiste, retomar las relaciones familiares, rotas por su adicción: "Me marché de mi ciudad de origen huyendo del problema pero el problema se vino conmigo y ahora estoy muy bien. Mis proyectos de futuro pasan por afianzarme aquí en Burgos, recobrar la estabilidad y empezar a buscar un empleo". Y mientras eso pasa, él sigue participando de los talleres del centro de día que ofrece Arbu, que van dirigidos, según cuenta Julián Mateos, a la mejora de las capacidades no solo manipulativas de los usuarios, "sino a profundizar en el trabajo de competencias cognitivas, sociales, laborales y ocupacionales y al establecimiento de nuevos hábitos saludables que favorezcan y estimulen su inserción".
La entidad, que desde 1992 está acreditada por el Comisionado Regional para la Droga de la Junta como centro de asistencia ambulatoria para drogodependientes, ofrece grupos de apoyo tanto individuales como colectivos y aborda también la prevención con programas dirigidos a adolescentes como el destinado a la reducción de accidentes de tráfico (en el que participaron el año pasado alrededor de 900 estudiantes) o el denominado Oh.com, que se realiza con jóvenes que han hecho botellón y tienen alguna sanción administrativa por consumo de alcohol en la vía pública. Además, trabaja con las autoescuelas con el programa Circula a cero grados, que incorpora a la educación vial la prevención del consumo de alcohol, y dispone de un taller de dispensación responsable dirigido a trabajadores y estudiantes de hostelería.