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La A-11 y la A-73 ya arrastran 25 años de promesas incumplidas

H. JIMÉNEZ
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En 1997 el Gobierno anunció la conversión en autovía de las carreteras de Aguilar y la Ribera. Ambas siguen sin terminarse

La A-11 y la A-73 ya arrastran 25 años de promesas incumplidas - Foto: Luis López Araico

Eran los tiempos del primer Gobierno de José María Aznar, en los que las promesas brotaban con la alegría de los recién llegados al poder. Les pasa a todos los gobernantes, que empiezan repartiendo alegría y acaban huyendo de la prensa, huraños y desconfiados. Pero entonces, en la primavera de 1997, aún estábamos cerrando el primer año de la legislatura y las quimeras eran posibles.

En aquel mayo, hace ahora 25 años, Diario de Burgos recogía en sus páginas los anuncios de que dos nuevas autovías vertebrarían el territorio provincial. La información del Ministerio de Fomento, que dirigía Rafael Arias Salgado, se concretaba en que tanto la N-627 como la N-122 se convertirían en autovía o «vía rápida». Burgos estaría conectado con Santander a través de Aguilar de Campoo y la Ribera del Duero sería atravesada por un doble carril. 

Por aquel entonces esas futuras autovías ni siquiera tenían el nombre con el que se las conoce ahora. Son la A-73 y la A-11, que un cuarto de siglo más tarde siguen en fase de ejecución, con solo unos pocos tramos en servicio y el resto todavía en fase de obras, de proyecto o directamente olvidadas en el fondo de los cajones ministeriales.

(La información completa en la edición impresa de hoy de Diario de Burgos)