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Rafael Monje

DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


¿Cómo sobrevivimos?

10/11/2021

Quizá este titular dé lugar a un inconsciente equívoco, porque no se trata de hablar sobre preparacionismo, acumular víveres, carbón, paneles fotovoltaicos, artículos de aseo y ropa. Todo lo contrario, va sobre educación, así que no hay que salir corriendo a comprar un hornillo, papel higiénico, arroz y atún en lata. Quizá otro día toque hablar de cómo construir un búnker con muebles de Ikea.

Me pregunto cómo pudimos sobrevivir los de mi generación y, sobre todo, nuestros ascendientes con la precariedad que vivimos desde niños en cuanto a medidas de seguridad, salud, alimentación, higiene y educación.

Aquello era un totum revolutum que dependía, casi exclusivamente, del buen sentido, el buen hacer y la mayor o menor información de nuestros padres y profesores. Y, aun así, jugábamos con las bolitas de mercurio cuando se rompía un termómetro, comíamos con fruición el blanco del jamón y las manzanas caídas al suelo y sin lavar, nos despellejábamos las rodillas y seguíamos jugando, aprendíamos de memoria montones de conceptos y, con todo, éramos felices.

La supervivencia me ha venido a la mente cuando el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha anunciado estos días que se prepara una reducción de ratios máximas de alumnos en las aulas desde el próximo curso.

Me parece bien que se preste una atención más personalizada a cada estudiante siempre que no sea para pedirle que subraye la palabra 'patata' y discuta sobre ella con su compañero o para que dedique a preparar el disfraz de Halloween mucho más tiempo que a saber dónde están Madrid o Tarragona.

Recuerdo que siempre éramos más de 30 (incluso 40 en algún curso) en los grupos de clase de mi colegio y, si era privado, llegaban a 51 para hacer más caja, que me lo contó ayer mismo un amigo. Y salimos bastante majos en medio de esas muchedumbres. La verdad es que todavía no me explico muy bien cómo pudimos hacerlo.

Ahora solo falta que, además de reducir las ratios, el profesorado reciba la motivación de ver que los sistemas educativos no dependen solo del gobierno del momento y, ya que estamos, que sirva para que herramientas como EducaCyL sean algo más que una gran red social a la que se han visto impelidos nuestros tiernos menores durante la pandemia, sin contar previamente con recursos mentales y emocionales para manejar determinadas situaciones. Y otro día ya hablaremos del profesorado que exige a los menores llevar un móvil para poder hacer ciertas tareas. Sí, así es.