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Olimpismo ribereño

José A. del Cura
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Los fisioterapeutas Dani Llorente y Nacho Cancela relatan para DB sus experiencias personales en Tokio 2020 en unos JJOO marcados por la COVID

Daniel Llorente(i) y Nacho Cancela, durante una de sus coincidencias dentro de la Villa Olímpica. - Foto: N.C

El deporte arandino (y ribereño por extensión), sigue estando de moda tanto dentro como fuera de las pistas. Así lo han puesto de manifiesto los fisioterapeutas Dani Llorente y Nacho Cancela quienes, recién regresados de Tokio 2020, pueden presumir de haber contribuido a engrosar de forma notoria el palmarés de España en la presente edición de los  JJOO.

Además, desde dos puntos de vista bien diferentes. En el caso del vadocondino (Llorente), al tratarse, los del país del sol naciente, de su segunda experiencia olímpica. Un hecho se contrapone al deCancela, debutante, pero que ha significado para ambos estrenarse como medallistas en la competición.

«Ha sido una experiencia muy bonita y entrañable», ha reconocido paraDBun Dani Llorente agradecido por haber podido formar parte del fin de ciclo de una generación «espectacular de jugadores» (’Los Hispanos’ ponían con su bronce fin a un maleficio olímpico que duraba trece años), pero sobre todo, por haberlo hecho de unos Juegos que, de no haber sido por la COVID, habrían pasado a la Historia como «unos de los mejores sin duda» por la gran capacidad organizadora de los japoneses y por su «hospitalidad».

Una organización milimétrica que, si bien no ha permitido grandes alegrías a nadie por los fuertes protocolos establecidos que obligaban a los deportistas a «ir del hotel o Villa Olímpica a la zona de entrenamiento o competición», apostilla Cancela, ha servido a la postre para garantizar la integridad de todos los ellos. Sobre todo, tras los pequeños «miedos» y reticencias iniciales.

No obstante, y pese a que uno y otro coinciden en que ese punto ha sido el peor bagaje que se llevan de su estancia (sobre todo por no haber podido conocer más de un país tan diferente y singular como lo es Japón), para ambos preparadores la experiencia personal vivida en Tokio ha quedado saldada con creces. 

A un nivel muy alto para Llorente por haber podido despedir de la mejor manera posible a Raúl Entrerríos, el jugador más laureado en la historia del balonmano nacional, pero más aún si cabe para un Cancela que,  orgulloso, veía cómo sus pupilos hacían prácticamente pleno (oro para Sandra Sánchez y plata para Damián Quintero), en un escenario tan icónico como lo es para la disciplina «la cuna del karate».Eso, y para constatar en su caso que, más allá de Mundiales o Europeos, los JJOO tienen algo «especial».