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La capital burebana se rinde a la magia

S.F.L.
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El Festival Briviesca Mágica vuelve a llenar las calles de la ciudad de ilusión con sus espectáculos en el Hospitalillo y al aire libre para adultos y niños. Comerciantes y hosteleros se muestran encantados con la celebración del evento

La capital burebana se rinde a la magia - Foto: KOMODIN MAGIALDIA

Hacía tiempo que los vecinos de la capital burebana no recordaban un fin de semana con tanto jaleo. Los propios residentes se mezclaban con la gente de otros pueblos que llegaban a Briviesca a realizar sus compras y con la cantidad de turistas interesados en conocer los atractivos turísticos. La cola para acceder a la Oficina de Turismo sobresalía varios metros del local, «¡Cuánta gente!, ¿Qué pasa hoy ?», preguntaba Consuelo. «Es el Festival de Magia y aquí venden las entradas para el espectáculo de esta noche del mago Pepín», respondió Germán.

Las calles del casco histórico rebosantes de personas vaticinaban lo que acabó por ocurrir. ¡Bingo! Minutos después de que el reloj de la torre marcaran las 13 horas, el excéntrico mago Struc apareció en la plaza Mayor y condujo a todo el público a un universo de imaginación con situaciones imposibles de imaginar. Un espectáculo participativo y con gran variedad de improvisaciones nada improvisadas que hizo a más de uno, dos y tres reír sin cesar.  

Merche, Alicia y Silvia no perdieron detalle y a la vez que se retiraban alguna lagrimilla de los ojos provocada por las situaciones de humor, aseguraron que intentan no perderse ningún año el Festival Briviesca Mágica, que este fin de semana celebra su decimonovena edición, «porque hay trucos realmente asombrosos, graciosos y muy divertidos. Nos encanta ver la ciudad con tanta gente y tan buen ambiente», manifiestan a este periódico. Entre los asistentes se apreciaba algún pequeño vestido con atuendo de mago, capa, sombrero o varita en mano, prácticamente sin pestañear para no perder ripio de lo que allí sucedía.

Llegó la hora de comer, el ilusionista terminó el show pero amenazó con volver hoy. La gente aplaudió, se despidió y se fue de vermú o a comer. En las terrazas de los bares no cabía un alfiler y los hosteleros, sin apenas segundos para descansar, se mostraban contentos de la acogida que el evento había tenido en su ciudad. Restaurantes y hoteles llenos, tiendas sin parar de vender y una localidad contenta de vivir de nuevo una explosión de  alegría y diversión.  La organización también tuvo en cuenta a los más pequeños, a los que ofreció participar en un taller de magia gratuito en el Espacio Joven.

Al igual que el viernes, la magia en las terrazas no defraudó a nadie. «Es una gozada poder tomar algo con los amigos y a la vez disfrutar del espectáculo sin necesidad de moverte del sitio», explica Jesús. La actuación de Pepín Banzo en el Hospitalillo puso el broche final a la jornada dejando al público más que sorprendido. «Me he quedado con la boca abierta, no podía imaginarme presenciar semejantes trucos. Ha sido una experiencia mágica que repetiré», afirma Carmen, una vecina de la ciudad. Otros como Javier y Laura han pasado el fin de semana en Briviesca como turistas atraídos por el evento y prometieron «recomendárselo» a toda su gente.