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Oña no pagará la obra de la calle hasta que no se arregle

S.F.L.
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El Ayuntamiento ha invertido más de 110.000 euros en acondicionar el acceso al pueblo por la arteria principal, pero año y medio después pueden contarse por decenas los adoquines levantados y partidos

Oña no pagará la obra de la calle hasta que no se arregle - Foto: S.F.L.

El resultado de las obras de rehabilitación de un tramo de la calle del  Agua de Oña ha decepcionado a vecinos y políticos. Después de año y medio desde que la empresa constructora finalizase los trabajos, pueden contarse por decenas los adoquines sueltos, levantados y partidos. Por ello, el Ayuntamiento ha optado por no abonar la obra hasta que se solventen todos los desperfectos.  

Las actuaciones de mejora de accesibilidad al casco histórico avanzaron con rapidez, a pesar del retraso con el que comenzaron como consecuencia de la pandemia, pero «el desenlace no ha podido terminar peor», destaca el alcalde de la villa, Arturo Pérez. «La compañía ya está avisada y espero que arreglen todos los desperfectos cuanto antes, porque no queremos generar más trastornos a los residentes ni a los viajantes», añade.

Previa a esa pretendida mejora, algunos tramos de la vía presentaban un deterioro importante y un firme irregular y hundido debido a una mala compactación de las zanjas de saneamiento que discurrían por el centro de la calzada. El paso de vehículos de gran tonelaje y de un elevado número de turismos era la principal causa de desgaste del pavimento. Por ello, la capa superficial de las aceras y bordillos se renovó por completo y también se amplió el área peatonal de ambas márgenes.

La ejecución de los trabajos superó los 110.000 euros «peor invertidos desde hace muchos años», manifiesta Pérez, que asegura que no tiene constancia de que «nadie haya sufrido un accidente por tropezar con alguna losa partida pero sí que más de uno se ha pegado un susto». Califica la actuación de «auténtica chapuza» y esperará a ver las conclusiones finales para pagarla. Según el político, la idea de la empresa era presentarse en la localidad en plenas navidades para colocar otros «adoquines de distinto color», pero finalmente el equipo de gobierno trasladó su desacuerdo y exigió que las mejoras se llevasen a cabo después de las vacaciones.

Para salir del paso, los operarios municipales han rellenado los socavones más profundos con gravilla para evitar posibles percances pero nada han podido hacer con las baldosas levantadas. Sin embargo, sí se ha podido solucionar el ruido provocado por el paso de los vehículos al atravesar las alcantarillas de la vía. «Escuchaba desde mi casa a cualquier hora del día el sonido y era desquiciante»,  explica una vecina.

Para evitar que la calzada se dañe una vez se reabra al tráfico, el Consistorio pretende limitar el paso de camiones de gran tonelaje marcando un peso máximo permitido y establecer horarios de carga y descarga en los comercios, un tema que el Consistorio negociará con los propietarios.

Por otro lado, los viandantes continúan mostrando quejas al toparse con coches o furgonetas aparcadas sobre la acera entorpeciendo el paso. El alcalde, declara que este asunto le preocupa y que se han tomado medidas que seguirán para concienciar a los conductores que en el pueblo existen varias zonas de estacionamiento muy cerca del casco histórico. El grupo político pretende mantener el centro del pueblo libre de automóviles en la medida de los posible y garantizar la seguridad del peatón.