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"Hemos perdido el vínculo emocional con la naturaleza"

R.P.B.
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Fundación Oxígeno ha recibido el Premio Nacional de Medio Ambiente por su labor durante los últimos 20 años en favor de la preservación y mejora del planeta. Su responsable, Roberto Lozano, habla sobre los desafíos a los que se enfrenta el mundo

"Hemos perdido el vínculo emocional con la naturaleza" - Foto: Valdivielso

Hace algo más de veinte años, junto a un par de amigos, Roberto Lozano se preguntó qué hacer con su vida. Él había estado vinculado a movimientos ecologistas, pero era consciente de que había muchas cosas por hacer en cuestiones ambientales, no sólo de denuncia, sino de acción, de actividades. Y así nació la Fundación Oxígeno, que con sus quince trabajadores acaba de recibir el Premio Nacional de Medio Ambiente que otorga el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. «Con trabajo, tesón e ilusión se van haciendo las cosas», asegura.

Cuando empezaron, no había tanta conciencia ecológica como puede haber ahora. ¿Por qué sintió que su proyecto era necesario?
Veinte años parece mucho, pero el cambio climático, la deforestación, la desertificación, la contaminación, eran problemas emergentes, de los que se hablaba muchísimo. Sí que es verdad que se hablaba más en los entornos científicos y ecologistas. Pero veíamos que la población no lo tenía asumido. No quiere decir que ahora lo tenga, pero sí más presente. Es una realidad.

El tiempo les ha dado la razón: esa lucha que empezaron tenía sentido y han hecho su aportación para que la conciencia aumentara y se hicieran cosas.
Sin duda. Desde la humildad, el trabajo que hacemos, que es educativo, ha calado en mucha gente.

¿Ha mejorado algo la situación en este tiempo o nos seguimos cargando el planeta a pasos agigantados?
Tengo las dos sensaciones.Nunca ha habido tanta información ni tanta formación en todos los sectores: en la empresa, en la universidad, en el colegio... Se ha avanzado mucho en la protección de espacios naturales, en legislación, en buscar soluciones a problemas como el cambio climático... Pero, a la vez, consumimos muchísimo más, a pesar de que reciclemos más. Seguimos sin pensar en que cada vez que damos un botón y se enciende la luz o el agua, vienen de algún sitio. Nos queda una vuelta de rosca para darnos cuenta de que todo lo que hacemos en nuestra vida cotidiana repercute, en mayor o menor medida, en el medio ambiente. Vivimos en un país desarrollado en el que hemos perdido el vínculo emocional con el territorio, con la naturaleza. Cambiar nuestros hábitos es muy difícil. También hay situaciones que no ayudan. Creo que que las legislaciones europea y española van por buen camino. Y las empresas también. Y muchas personas van cambiando poco a poco sus hábitos. Pero todo tiene que ir a la vez. Aprendemos lentamente y reacionamos lentamente. ¿La pandemia tiene que ver con cómo tratamos al planeta? Los científicos dicen que sí. ¿Hemos aprendido algo de la pandemia? Se supone. Pero la realidad es que seguimos queriendo lo mismo. Nos cuesta.

(Entrevista completa en la edición en papel de hoy de Diario de Burgos)