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Un mural en movimiento

ALMUDENA SANZ
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El creador italiano Peeta interviene la fachada de la empresa Geotelecom con una anamorfosis, una propuesta medida al milímetro para generar una sensación óptica que se admira en todo su esplendor desde la A-1

El mural que ocupa la fachada principal de la compañía juega con el anamorfismo, una sensación óptica que requiere de un punto de vista para ser completado y sentir que se ha hecho magia. - Foto: Alberto Rodrigo

Un operario subido a una grúa haciendo algo en una fachada. Pocos de los miles de coches que pasan a diario por la A-1 habrán reparado en esa escena. Quizás lo hayan hecho más desde hace unos días o a partir de hoy. Ese trabajador no empuñaba una escoba sino un aerosol. Y no limpiaba los cristales, creaba una imponente obra de arte. El formato triangular del edificio de Geotelecom en el Monte de la Abadesa gustó a Manuel Di Rita, conocido en la escena como Peeta, hasta llevarle a dar el sí quiero a StARTer Proyectos Culturales cuando le propusieron realizar una intervención mural total, enmarcada en la Cara B del Festival Tribu. 

El artista italiano, con una proyección internacional que le ha llevado a moverse por distintos países, también en España (Madrid, Barcelona, Pamplona o Bilbao), está especializado en la realización de anamorfosis, propuestas trazadas al milímetro para generar una sensación óptica desde un punto de vista determinado, que en este caso es la A-1, desde donde todas las formas geométricas encajan, se completan de una manera mágica, mientras que se descomponen si quien las observa se aleja de ese lugar. 

«Una de las cosas que hace distinto este proyecto de otros es el dinamismo de ese punto de vista, no es fijo, sino que es un instante en movimiento, en la carretera», detallaba ayer el artista al tiempo que aventuraba que, probablemente, es uno de los edificios más grandes a los que se ha enfrentado. La fachada trasera la dejará para más adelante. Hoy viaja a Milán para atender otro compromiso. 

Estela Rojo y Regue Mateos, comisarios y responsables de StARTer, advierten que el juego comienza en la búsqueda de ese punto, tres en este caso. Cada uno con una visión. En esta partida los colores interpretan un papel esencial. Peeta tira de azules, ocres, blancos y negros (...).

(Más información, en la edición impresa de Diario de Burgos de hoy martes o aquí)