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La temporalidad mantiene su hegemonía en Burgos

G. ARCE
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Al igual que a comienzos de 2012, hoy 9 de cada 10 contratos que se firman son temporales y de corta duración, aunque la población ocupada ha crecido en 11.000 personas por la incorporación de la mujer

Los ERTE de 2020 y el paro juvenil que generó la pandemia han sido uno de los momentos más difíciles de los últimos años. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

La temporalidad no se ha movido ni un ápice en los 9 años y 8 meses que lleva vigente la reforma laboral  que aprobó por el Partido Popular y que hoy está en entredicho con el bipartito PSOE-Unidas Podemos. En enero de 2012, el 91,65% de los contratos de trabajo que se firmaban en la provincia eran de carácter temporal, un porcentaje que apenas ha disminuido en 3 décimas en la actualidad. La confrontación del antes y el después, confirma que la precariedad y debilidad del trabajador que se esconde bajo la temporalidad, lejos de desaparecer, se ha cronificado, aunque también ha habido cambios positivos durante este periodo, empezando por la incorporación masiva de la mujer al mundo del trabajo (y muy especialmente al empleo a tiempo parcial) y el crecimiento en el número de empresas hasta alcanzar las 25.600. 

El contraste de la primera Encuesta de Población Activa (EPA) de 2012 y la última conocida de 2021, la del tercer trimestre, muestra un gran diferencia: el número de parados ha disminuido a casi la mitad. En febrero de 2012, cuando se aprobó el Real decreto-ley, el paro en la provincia ascendía a cotas históricas de 30.900 personas; hoy, aunque colean todavía los efectos de la crisis generada por la pandemia, son 16.000. La situación era entonces, en plena debacle económica, crítica. Los EREeran de extinción de contratos y la lista de empresas en proceso concursal -muchas de ellas constructoras- era extraordinaria.

Desde aquel entonces, el número de empresas, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), ha crecido hasta rozar las 25.600 de 2020, último dato publicado, un 1,5% más que en 2012. Muchas han sido impulsadas por los autónomos.

La precariedad e inestabilidad era la tónica de la situación laboral durante el gobierno de Mariano Rajoy. Más de la mitad de los nuevos trabajos eran eventuales, por circunstancias de la producción, y 7 de cada 10 contratos de interinidad los firmaba una mujer, que también era mayoría en los trabajos a tiempo parcial.

Aunque la situación económica es diferente, las modalidades en las que se registran mayor número de contratos hoy, ambas temporales, son las de eventual por circunstancias de la producción (en el 54,64% de los casos) y de obra o servicio (en el 25,97%). Destacar el peso de los contratos de interinos en la contratación femenina (14,95%). Es decir, nada ha cambiado: de cada 100 contratos firmados bajo esta modalidad, 70 fueron mujeres y 30 hombres.

Más de tres quintas partes de los contratos a jornada completa son firmados por hombres. Por encima de esta proporción, en un 68,01%, los contratos a tiempo parcial se realizaron a mujeres.

La reforma laboral no ha impedido que, de los trabajadores contratados, más de la mitad tengan que firmar más de un contrato para poder operar con una cierta continuidad. El 18,23% firmó dos a lo largo del año. El 8,09% suscribió tres contratos. A partir de cuatro contratos lo firmaron el 12,55% de las personas contratadas; y más de diez contratos, el 2,49% de los trabajadores.

Más ocupados. La población activa, la que tiene edad de trabajar y lo hace o esta en el paro, ha diminuido un  2%, en 3.700 personas, resultado de la caída de la natalidad y el envejecimiento poblacional y también de la salida de capital humano hacia otras provincias más próximas. Actualmente, según la última EPA, asciende a las 176.100 personas.

El número de ocupados en Burgos, es decir, aquellos que tenían un empleo por cuenta ajena, asalariado, o ejercen una actividad por cuenta propia cuando se realiza la EPA, tiene un comportamiento contrario: ha crecido un 7,5% desde 2012, gracias a la entrada de 12.300 mujeres al mercado del trabajo provincial, alcanzando las 72.800 de la última EPA.

Los hombres ocupados, en cambio, han sufrido un retroceso de 1.000 unidades, aunque siguen siendo más que las mujeres (87.300).

Por sectores, llama la atención el fuerte crecimiento del empleo en la industria (39.400, un 22,7% más) y en la agricultura (11.800, un 57,3%), mientras desciende ligeramente en el ámbito de los servicios (97.300 ocupados) y en la construcción (11.500).

Jubilados. La incorporación de la mujer al empleo ha provocado que la población inactiva en la provincia haya disminuido en 9.800 personas con respecto a hace 9 años. Hoy suman 122.800 inactivos, 69.500 de los cuales son jubilados y pensionistas, que experimentan el lógico crecimiento de una sociedad altamente envejecida.

Hay un descenso extraordinario de los inactivos dedicados a las labores del hogar, que son principalmente mujeres incorporadas al mercado laboral y que han pasado de las 33.800 de principios del año 2012 a las 27.000 actuales.

También bajan significativamente -y por motivos demográficos- los estudiantes, de 21.400 a 18.500; lo mismo que los incapacitados permanentes, que la última EPA cifra en 5.300.