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¿Y por qué no ruso?

B.G.R.
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La profesora Almudena López empapela la Escuela de Idiomas para promocionar este idioma y reactivar su matrícula

López llegó en noviembre a Burgos procedente de Alicante. - Foto: Alberto Rodrigo

Almudena López aterrizó el pasado mes de noviembre en Burgos procedente de Alicante al quedar libre la única plaza docente de ruso de la Escuela Oficial de Idiomas. Da clase a una veintena de alumnos repartidos en cuatro niveles y se ha propuesto incrementar esa cifra. Para ello y aprovechando el periodo de preinscripción en el centro, que acaba mañana, ha empapelado de carteles las instalaciones, además de bibliotecas públicas, con el fin de dar a conocer una lengua que valora como «la gran desconocida» y desterrar la imagen de que su aprendizaje resulta difícil.

Para conseguir su objetivo ha impreso carteles con una palabra escrita en ruso, su fotografía para incentivar la lectura visual y su traducción al castellano. En total ha elegido 18 (cosmos, casa, luna, bar o metro) pero no de forma aleatoria.

«En cada una hay un letra que coincide con el alfabeto cirílico pero la mayoría con el español y se aprende a leer muy rápido», explica, argumentando que de esta forma  llama más la atención de los alumnos porque resulta más sencilla su comprensión. Por el momento, está consiguiendo que los estudiantes se hayan fijado, que hablen de ello en los pasillos y que alguno ya piensen en matricularse, teniendo en cuenta el «interés» de los alumnos del centro por las lenguas.

Explica que el perfil de los matriculados en la actualidad responde al de que «personas que ya hablan otros idiomas» y que tienen «mucha curiosidad por conocer el mundo», además de que también se dan casos de quienes lo han elegido para «mantener la memoria». Reconoce que su aprendizaje plantea cierta dificultad, ya que no es lo mismo que una lengua romance, pero también que es más fácil de lo imaginado porque el alfabeto cirílico, que es como el griego ampliado, posee muchas letras en común. 

Más allá de lo académico, López describe el ruso como «el inglés del Este», con especial importancia en el mercado internacional. «Hay muchas empresas burgalesas que exportan a esa zona», explica, a lo que añade que se trata de un idioma que «engancha» y al que va unida una de las culturas «más ricas del mundo». 

Esta profesora inició sus estudios de Filología Eslava en Granada, su ciudad natal, cursando tres cursos de la carrera en Rusia. Ha vivido durante 13 años en distintos países del Este, además del ruso, como Ucrania, Kazajistán o Bulgaria impartiendo clases de español hasta que regresó a España, primero a Ibiza y luego a Alicante. Apasionada por este idioma y por la docencia ha decidido pasar a la acción con esta iniciativa, que no ha pasado desapercibida en la Escuela de Idiomas.

Una vez terminado el primer periodo de preinscripción habrá un segundo en el mes de septiembre en el que se ofertarán las vacantes. Su director, Julio Palacios, cree que la matrícula se mantendrá en niveles similares a los de este curso, cuando sufrió un descenso del 15% debido a la pandemia.

Al margen de los estudios habituales, 150 alumnos se han matriculado en las pruebas libres, de los cuales 127 lo han hecho en inglés. El grueso se examinará del nivel B2, aunque 47 lo harán para conseguir el C1 y 16 el C2, nivel este último que se imparten en pocos centros de Castilla y León. Esta distribución llama la atención de Palacios, ya que en ejercicios anteriores las acreditaciones estaban más repartidas, extrayendo como conclusión el elevado conocimiento que ya tienen los alumnos de este idioma.