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Erotismo de la tierra

L. Sierra (Ical) / Burgos
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La burgalesa Noemí Ordóñez Casado publica con la editorial Planeta 'Treinta noches con Olivia', una novela tórrida ambientada en un pequeño pueblo de la provincia burgalesa que arrasa en las librerías

Noemí Ordóñez Casado, autora de la novela ‘Treinta noches con Olivia’. - Foto: R. Ordóñez (ICAL)

Treinta noches con Olivia podría ser una novela como otra cualquiera pero no lo es. La tercera obra de la escritora burgalesa Noe Casado ha traspasado las fronteras burgalesas para situarse entre los libros más vendidos de las últimas semanas. Decenas de personas sucumben a una novela erótica, ambientada en un pequeño pueblo de Burgos, lugar en el que Casado ha querido situar las aventuras eróticas de una pareja actual. Se trata de una novela alejada de los cuentos de hadas que traslada al lector a escenas «subidas de tono», propias de un género cada vez más demandado por los lectores.

«Olivia quiere darle un giro a su monótona vida y busca nuevas experiencias». Ésta es la primera frase que puede leer el lector en la sinopsis del volumen de Casado, una novela que cuenta las cosas que pasan, sobre todo las amorosas y las escenas sexuales, «con pelos y señales». Un hecho que para Casado no produce «ningún tipo de pudor», puesto que en el género erótico el lector pide que las escenas sean «lo más fiables a la realidad», explica.

Noemí Ordóñez Casado -Noe Casado- comenzó a escribir cuando era muy joven, aunque no fue hasta hace 15 años cuando sacó a la luz los «cuentos y cosas que iba haciendo». Animada por las buenas críticas de su entorno, y atraída por un género que combina lo mejor de la novela romántica con una actualización en la que se incluyen escenas sexuales, publicó su primera obra hace unos años, bajo el título de Divorcio. Una novela ambientada en la Belle Epoque en la que la escritora descubrió al público una forma de narrar distinta, poco comedida y muy directa.

Tras las buenas críticas recibidas, Casado continúa su labor literaria y saca a la luz No me mires así en formato electrónico. Los meses pasan y la escritora amasa Treinta noches con Olivia. «Lo mandé a varias editoriales porque sabía que tenía bastante calidad y la historia enganchaba bastante». La sorpresa fue «mayúscula» cuando recibió una llamada de la editorial Planeta ofreciéndole publicar la historia y darle un formato bajo la firma Essencia, especializada en novelas de este tipo.

Y así fue. Con una campaña de márketing y un entorno cada vez más favorable al género erótico, tras el ‘boom’ de Cincuenta Sombras de Grey en Estados Unidos, las librerías burgalesas y las del resto del país instalan en sus escaparates Treinta noches con Olivia. «He recibido críticas de todo tipo, a mucha gente le gusta, otra se sonroja, pero la gente sabe de lo que se trata y en este tipo de libros no se juega al parchís», indica.

«tampoco es porno». Treinta noches con Olivia es una novela erótica pero también es un escaparate de la provincia, ya que su protagonista, Olivia, vive en un pequeño pueblo de Burgos «en el que escasean los hombres y desde el que ansía vivir una aventura para librarse de los cánones establecidos». Una localidad imaginaria que tiene mucho que ver con cientos reales, en las que la cantina y la iglesia son los pocos espacios de ocio.

En este inusual entorno para una novela erótica, Casado ubica la tórrida relación de Alicia con Thomas, un inglés arrogante que parece sacar de quicio a la mujer, pero con quien mantiene una relación fuera de las miradas de los vecinos. «Una novela rosa, pero distinta. No es dulzona ni empalagosa, tampoco es porno. Es real y todo se dice con pelos y señales y sin usar eufemismos».

Alejada de lo moralmente correcto, la novela erótica ha ganado en los últimos años un gran número de lectores. Casado cree que se debe a una «gran campaña de márketing y a que los gustos de las mujeres han cambiado. Ya no buscan un príncipe que solamente las bese, quieren leer algo real, que las haga sentirse mujeres», estima.

Un género mayoritariamente apreciado por ellas, pero también admirado por muchos hombres, aunque menos. «He recibido críticas de algunos hombres a mi novela, ellos también leen novela erótica. Ha dejado de ser la fea del baile», destaca Casado, quien cree que «desde el frío Burgos también pueden escribirse» historias que suben la temperatura.