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Jesús de la Gándara

La columnita

Jesús de la Gándara


Alegres navidumbres

20/12/2021

Soledades, duelos, penurias, melancolías, conflictos, zozobras, angustias, distancias, viajes, desacuerdos, rencillas, enfermedades… y al otro lado el contraste de la vida escaparate, la tele, la radio, el vecindario ruidoso, las calles repletas, las compras, la publicidad, las galas, los símbolos religiosos y paganos. Así son las Navidades, un acueducto con tres arcos que van alternando tristezas y alegrías, comidas y cenas, ilusiones y desaires, la ilusión de lotería con las pifias de Papá Noel… Por mí mejor que las quiten, que pasen cuanto antes, que los Reyes Magos en vez de traerme nada, me lleven con ellos. 

Todo eso se escucha a diario en la consulta de cualquier médico, psiquiatra o psicólogo en estas fechas. De ahí saqué el concepto navidumbres, un epítome simbólico mezcla de soledumbre, pesadumbre y nostalgia en el umbroso derrumbe del año. No es una enfermedad pero si un sufrimiento, no una patología pero si una dolencia. ¿Qué recetar a quien la padece?, ¿qué hacer cuando eres tú quien la siente?

Pues verá, a fuerza de parecer convencional, virtud de la que adolezco, suelo prescribir tres recetas. La primera es la convivencia, palabra que significa comer con alguien. Si hemos asociado navidades con comidas será por algo, porque la comida compartida es un símbolo de salud y alegría. Luego no desprecies el rito, invita a alguien o acepta la invitación, esmérate con una ensalada, mazapanes y turrón, un vinito dulce. La segunda es la luz. Las navidades son las fiestas paganas del renacimiento del sol, el astro estaba muriendo y de repente revive, por eso iluminamos las calles y las casas. Contra las melancolías, palabra que significa negrura, pongamos unas velitas, una guirnalda LED que gaste poco, un arbolito iluminado, un portal con una estrella. Y la tercera es la música, el ritmo de los villancicos, las canciones pequeñitas de las villas. Comida, luz y música, tres alimentos para el cuerpo, el cerebro y el espíritu. Tres recetas que, pese a parecer obvias, suelen olvidarlas quienes más las necesitan. Las receto porque además de ser sencillas están neurobiológicamente justificadas. En efecto, los dulces, las luces y la música aumentan la serotonina, la dopamina y las endorfinas en el cerebro, que son los neurotransmisores de la alegría, la serenidad y el placer. Son como tres pequeñas terapias que nos ayudan a pasar mejor las melancólicas navidumbres. 

¡Que la dulce luz del ritmo nos traiga sosiego y salud en estos días!