scorecardresearch

La España que se vació hace siglos

P.C.P.
-

Entra en la Lista Roja de Hispania Nostra la espadaña de Torremoronta, despoblado que pudo ser el origen de Santa María del Campo

Foto de Fede en la portada de este periódico del 9 de julio de 1972. - Foto: DB

La despoblación ya ocupaba páginas hace siglos. El Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar puede considerarse un gran compendio documental de ese fenómeno que ahora arrasa el mundo tertuliano y que Madoz se limitaba a constatar como notario crudo, sin adjetivos ni excesos verbales. Por ejemplo, Torremoronta ya era en el siglo XIX un despoblado en un alto bañado por el río Arlanza, a poca distancia de un puente del que solo se conservaban siete ojos.

En su origen fue, sin embargo, un poderoso emplazamiento con monasterio, castillo medieval y dos parroquias, que en 1514 se agregaron a Santa María del Campo. Los trabajadores del famoso ministro de Hacienda solo pudieron ver en esa loma «la pared de una torre y algunos cimientos», la misma imagen que aparecía en la portada de este periódico hace 50 años y la que divisan ahora los conductores desde la carretera que va de Lerma a Quintana del Puente jugueteando con el río Arlanza (N-622). 

Para cuando los de Madoz llegaron, aquello debía llevar abandonado 200 o 300 años. Sería mala suerte que después de tantos siglos se cayera precisamente ahora, quiere pensar el alcalde de Santa María del Campo, término municipal al que pertenece este despoblado, pese a encontrarse más cerca de Peral de Arlanza. Sin embargo, la asociación Hispania Nostra ha incluido los restos en su Lista Roja del Patrimonio por entender que, efectivamente, corren el riesgo de desaparecer definitivamente.

Las ruinas carecen de protección en las normas urbanísticas. Las ruinas carecen de protección en las normas urbanísticas. - Foto: Hispania Nostra

Aunque lo parezca, Santa María del Campo no se ha desentendido de Torremoronta, donde podría estar precisamente su origen como municipio y que fue prácticamente en toda su extensión una cuasi donación de los señores de Barahona, emparentados con los Condestables de Castilla y dueños de la Casa del Cordón de Santa María, en la que se alojó Juana I de Castilla en sus viajes por esta comarca. 
En poco más de una década van dos intentos para consolidar las ruinas e incluso indagar en el pasado de Turris maumorum (Torre de los Moros), apunta Dositeo Martín. El primer ofrecimiento llegó de la mano de Eduardo Sánchez Junco, propietario y director de la revista Hola! fallecido en 2010. Dueño también de la finca de Retortillo, se ofreció a sufragar la obra. «Y cuando fuimos a empezar había anidado un águila real», recuerda el alcalde de Santa María del Campo. El segundo intento lo realizaron el año pasado. Obtuvieron una subvención de la Diputación dentro de la convocatoria de proyectos arqueológicos para evitar las filtraciones que se producen por la parte superior, donde se han desprendido algunas piedras, y efectuar un estudio sobre la antigua iglesia y la fortaleza de Torremoronta, pero el experto elegido cayó enfermo y tuvieron que renunciar y perder la ayuda de 5.500 euros (el 50% del total que planeaban invertir).

Aunque la espadaña carece prácticamente de cimentación y está asentada sobre la roca, Dositeo Martín espera que aguante en pie hasta que puedan llevar adelante el proyecto. Eso, si el tiempo y los expoliadores les respetan, porque la zona está plagada de agujeros practicados por los rapiñadores de metales, otra plaga que pervive por los siglos de los siglos.