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Ignacio Camarero

Dibujos de Ciudad

Ignacio Camarero


Pocas luces

19/12/2021

Fin de semestre. Toca corregir. Pongo dos notas a cada uno de mis alumnos. Como todos los años. Una numérica, la que queda en el expediente. La oficial. Y otra, de texto, que recoge mis impresiones personales. Intranscendente, pero que escuece. Algo parecido a una crítica de Risto Mejide en Got Talent. La cosa funciona así. Puntúo de uno a diez. Y, en un comentario al pie, siempre informal, distingo entre dos tipos de alumnos: los que hacen lo que quieren, y los que quieren lo que hacen. Trataré de explicarme. Vicente viene de menos a más. Es concienzudo. Tiene tesón. Alguna pequeña dificultad de visión espacial. Incluso notable. Pero, a la vez, es especialmente cuidadoso en las formas de vestir lo que presenta. Incluso lo que no. Extravagante. Casi cursi. Vicente quiere lo que hace. Nota numérica: seis. Comentario: ¡Vivan las cabezas de ratón...! En el polo opuesto de Vicente, no quiero decir oposición, está Carolina. Todo lo contrario a Vicente. Viene de más a menos. Le sobra capacidad. También ego. Y no tiene, en absoluto, ningún problema de comprensión lectora. Carolina, brillante en el instituto, se ha hecho una alumna acomodada. En la Politécnica vive de las rentas. No dibuja mal. Tampoco bien. Pero sus trabajos ya no tienen ningún tipo de erótica gráfica. Faltos de cariño. Tibios. Carolina hace lo que quiere. Nota numérica: seis. Comentario: ¡Vivan las colas de león...! El tercer ejercicio que me he empeñado en corregir es profesional. No, universitario. Tampoco ficticio como los anteriores. Se trata del proyecto de luces de Navidad perpetrado, en Burgos, por el señor De la Rosa, don Daniel. Ea. Las estrellas infelices de las no menos tristes farolas de la avenida de Cantabria. Las geometrías Cuéntame de la Avenida del Cid. El árbol braga faja de Bridget Jones de la Plaza Mayor. El regalo casposo que repite desidia en la entrada del Fórum. La catenaria anoréxica de Las Torres. La bombilla confinada en Cortes. Y una extraña teoría de la equidistribución por barrios. El señor De la Rosa, don Daniel, no hace lo que quiere, ni quiere lo que hace. Nota numérica: seis. No pienso suspender a nadie en Navidad. Comentario: ¡Vale más un bombón compartido, que una mierda para uno solo...!